El pekinés, una raza que desapareció del hogar argentino
Alguna vez fueron reyes en los barrios, pero los destronaron. te cuenta porqué se terminó el amor.
Pequines
Pequines
Quienes tienen más de dos décadas se preguntarán qué es de la vida de los perros pekineses. Muchos recordarán que algún vecino de la cuadra, alguna tía o alguien conocido tenía uno de estos raros ejemplares en sus casas.
Cómo no recordarlos con ese tamaño que llegaba justo para atacar los tobillos; un pelaje áspero y voluminoso; dos huevos de vidrio en los ojos y un aliento digno de la peor mañana post borrachera. Y ni hablar del ladrido: espasmódico, agudo e incansable.
Esos especímenes abundaban hasta la década del noventa en los barrios del país, pero su furor pasó. ¿Cuál es la razón? La moda, que parece haber inundado el mercado con nuevas variantes de Caniche (los "mini", los "toy" y los "micro toy"), Chihuahua y Shitzu, por nombrar algunos.
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Según la leyenda, los pekineses son el resultado de la mezcla entre un monarca león y una mona, pero hoy en día parece haber terminado su reinado. La especie originada en la China mutó hasta generar los ejemplares actuales, relegados a los patios traseros.
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"Es una raza que está pasada de moda. Los que tuvieron de chicos los compran. O quizás para una persona mayor", explicó Mónica Duverry, del criadero "Torreblanca", a minutouno.com. Pero si el poder de la nostalgia salvó al pekinés de desaparecer de los hogares, fue su cara adusta y su ladrido constante lo que les ganó mala fama.
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"La fantasía de que el pekinés es un perro gruñón viene de las cruzas que fueron desvirtuando la raza", reconoció Duverry, quien aseveró: "El que es puro tiene un excelente carácter, pero no es un perro faldero, no le gusta que lo tengan en brazos".
"El pekinés es un perro de familia, pero no lo pondría en una casa con chicos de dos o tres años porque no tienen mucha paciencia", advirtió Duverry. "Es un perro de compañía, desconfiado con los extraños pero amorosos con sus dueños", rescató.
Al mismo tiempo, Duverry reconoció que si bien es un perro pequeño, el pekinés no es regalón ni se va a dejar llevar en un bolso canino al mejor estilo Jazmín (el recordado Yorkshire de Susana Giménez), así sea de Louis Vuitton.
Pero si así y todo alguien quisiera adquirir un cachorro de pekinés, hoy en día cuestan alrededor de 1.500 pesos el macho y 2.500 la hembra, según aportó Evangelina, del criadero "Tesoros y miniaturas".
Un caniche micro toy, el más chico de su raza, cuesta a partir de 4.500, con lo que parece que el pekinés está devaluado, además de poco requerido. ¿Será que no logra encantar al público como antes?
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