El poker ofensivo de Basile no brilló pero promete y mucho

Las miradas estaban puestas en ellos. Todos los análisis estaban volcados hacia la puesta ofensiva de Alfio Basile. Es que el DT había apostado por los cuatro fantásticos en el ataque para quebrar la barrera defensiva de Bolivia.

Juan Román Riquelme, Sergio Agüero, Lionel Messi y Carlos Tevez prometieron más de lo que cumplieron. Los cuatro crearon más en forma individual que colectivamente. Es que marcaron las diferencias por arrebatos personales. Sin embargo, mostraron destellos de magia y conexiones que ilusionan a cualquier amante del buen fútbol.  

El que más gravitó en el resultado fue Riquelme. El enganche marcó dos de los tres goles de la Argentina. El primero con un tiro libre delicioso que se clavó en el ángulo. El otro, con una definición al estilo Caniggia contra los nigerianos, tras una gran jugada de Messi. Y eso que el jugador del Villarreal apenas pateó tres veces al arco…

Sin embargo, la figura de la tarde fue Lionel Messi. El crack del Barcelona marcó el ritmo gracias a su velocidad y la gambeta impredecible. Ubicado en el lugar donde se siente más cómodo, arrancando desde la derecha hacia al medio, Messi se mostró siempre activo, encarador y fue el que más veces buscó el arco.

Es verdad: por momentos abusó de la individual (perdió nueve pelotas). Pero el delantero jugó a una velocidad superior al resto. A eso hay que agregarle una asistencia de gol (el pase a Riquelme para el tercero).

En las sociedades, Tevez fue el que menos participó. El delantero, de lo más flojo de la delantera, estuvo demasiado aislado y solitario. Poco se conectó con el resto del ataque argentino y tuvo un par de apariciones por izquierda con su característica potencia.

Por el lado de Agüero, el Kun cumplió. Parado como referente de área, tuvo efectividad 100%: un remate al arco un gol. Después, el jugador del Atlético de Madrid pivoteó y jugó de espaldas al arco, intentando descargar hacia los costados.

La mejor jugada colectiva de la tarde en el Monumental la armaron Messi, Agüero y Riquelme. El Pulga arrancó por derecha, tocó con Román, quien descargó en el Kun. La pelota terminó con un remate de Messi que se fue desviado. Velocidad y precisión en la medida justa, algo difícil de conseguir. 


 


Los cuatro fantásticos dejaron algunos destellos, algunos lazos interesantes. Aunque le faltan horas de vuelo, mostraron que están en la misma sintonía y juegan el mismo juego. Prometen. Ahora se viene Colombia: ¿Se animará el Coco a ponerlos juntos en Bogotá?

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