El retorno del Rey

Tras un año y medio sin presentarse en nuestro país, volvió, por cuarta vez, uno de los DJs más populares del mundo a tocar en la Argentina: Tiësto.

Esta vez fue el turno de su “Elements of Life Tour”, en el marco del Versus Sessions en Parque Sarmiento, con la presentación de sus últimos dos trabajos: “Elements of Life” e “In Search of Sunrise 6”.

Se puede decir que se vivieron dos realidades paralelas el sábado por la noche. Por un lado, hubo un mal cálculo entre espacio, tamaño de la carpa (que iba desde el escenario hasta unos cien metros de distancia) y cantidad de público que asistió. El lugar era para no más de 10, 15 mil personas y asistieron más de 25 mil.

Al buen estilo de los recitales de U2 y demás bandas, se colocó el VIP en la parte que va desde el escenario hasta la mitad del sector cubierto. Una especie de golden Circle.

Personajes por doquier te podías encontrar ahí, ya que el sector exclusivo estaba organizado por la revista Caras. Todo tipo de modelos como Rocío Guirao Díaz, Jessica Cirio o la bien acompañada Sofía Zamolo, o también personajes como Gustavo Cerati o el infaltable a todo tipo de eventos, Benito Fernández.

Al buen estilo europeo, las pantallas gigantes eran increíbles. Tenían una muy buena calidad de imágenes que dejaron boquiabierto a más de uno mostrando los elementos de la tierra y de la vida a los largo del show. Varias veces se podía leer “Buenos Aires, I Can’t hear you (no los escucho)” y el público se enardecía al ritmo de la música. El escenario era imponente, digno de una estrella a nivel mundial como Tiësto.

Por el otro lado, lo negativo fue la organización. El resto de la gente, que no estaba en el sector privilegiado, tuvo que vivir la fiesta en el medio del barro prácticamente, todos apretados y con un sonido muy lejano ya que no tuvieron la gran idea de poner parlantes para los que les tocaba estar fuera de la carpa.

Otro motivo que provocó el descontento del público fue el tener que hacer largas colas de varias cuadras para poder ingresar a una fiesta.

Ni hablar de los valores de las bebidas en las barras (además de que era casi imposible pedir algo), todo tenía un costo de acuerdo a la inflación que se vive hoy en día. Siguiendo con la moda del precio del tomate, una botellita de agua valía 10 pesos, o un champagne superaba los 150.

El Show fue tremendo. Arrancó con una serie de imágenes y un relato en inglés que te daba escalofríos, todo relacionado con los elementos de la vida. En el momento que apareció Tiësto, explotaron una serie de fuegos artificiales en el escenario y empezó la fiesta al ritmo de  Ten Seconds Before Sunrise.

Vale rescatar la actuación de éste holandés que puso lo mejor de su música durante tres horas y media. No pudieron faltar sus clásicos éxitos como Traffic, Lethal Industry o Adagio for Strings (donde, como era de esperarse, subió al escenario con la camiseta 10 de Argentina). También sonó lo nuevo como In The Dark o Break My Fall.

Para el final se guardó una frutillita del postre (y uno de mis temas favoritos) Silence, mientras saludaba a sus fans (raro en él, ya que no acostumbra a hablarle a la gente con un micrófono durante la fiesta).

Creo que fue un gran show, ya que me tocó vivirla en el sector de privilegio, rodeado de las mejores mujeres del país, y con el mejor en el escenario, pero reconozco que la organización fue de las peores que vi en este tipo de eventos. El público merece ser tratado con un mínimo de respeto al menos.


 


Además, están pagando bastante dinero para poder asistir. No es cuestión de recaudar y el resto no importa, sino también brindarles comodidad y buen sonido.

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