El show de Djokovic

EFE
Por EFE
El serbio Novak Djokovic regaló una dosis extra de espectáculo una vez completado su partido con Carlos Moyá, que le clasificó para la semifinal del Abierto de Estados Unidos, y tras el partido, ofreció al público y a los televidentes unas imitaciones memorables que mantuvieron a cada uno de los espectadores en sus asientos de la pista Arthur Ashe del Centro Nacional de Tenis Billie Jean King.

Animado por el entrevistador a pie de pista que cada partido pregunta al vencedor de cada partido, el serbio Novak Djokovic, certificó sus excelentes condiciones para la imitación. Se atrevió con la de la rusa Maria Sharapova y con la del español Rafael Nadal.

La más brillante fue la de la campeona de 2006. Djokovic se metió la camiseta por el pantalón, que se subió hasta el ombligo, se bajó los calcetines. Después, con paso exageradamente femenino acudió a la línea de saque. Caricaturizó cada una de sus posturas. Se echó el pelo para atrás y efectuó, exageradamente, la forma de botar la pelota por la rusa antes de efectuar un saque.

El público agradeció el atrevimiento del joven serbio. Aplaudió sonoramente y rió a carcajadas.

No contento con ello el serbio se creció en su faceta de "showman" y emprendió la imitación de Rafael Nadal.

El balear tiene los tics más acentuados. Djokovic los describió. Primero se remangó la camiseta hasta dejarla sin mangas y se bajó los pantalones hasta las rodillas, tipo piratas, para reflejar la indumentaria que lleva habitualmente el español. Fue corriendo a la línea de fondo, atléticamente y con los hombros seguidos. Allí, se echó el pelo para atrás, se subió los calcetines y se estiró la parte trasera del pantalón. Después sacó de mala manera para completar el espectáculo inesperado que el público agradeció.

Novak Djokovic cumplió con una de las leyendas que sobre él traspasa el circuito. Como hombre afable, simpático y excelente imitador. En el Billie Jean King de Nueva York dio buena prueba de ello.

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