El presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció hoy una serie de recortes presupuestarios para tratar de reducir el déficit fiscal que lo posiciona, junto a Portugal e Irlanda, como uno de los países europeos con más chancees de seguir los pasos de Grecia.
El presidente socialista escuchó las recomendaciones del FMI y de los Estados Unidos y decidió rebajar un 5% los salarios de empleados públicos y un 15% los de funcionarios, también la actualización de las jubilaciones hasta 2011 y la eliminación de la ayuda familiar de 2.500 euros por cada bebé recién nacido.
Zapatero difundió estas y otras medidas más ante el Congreso de los Diputados, donde adelantó que la semana que viene las votará el Consejo de Ministros, "para su entrada en vigor inmediata".
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Además, el jefe del Ejecutivo español anunció una reducción de 6.045 millones de euros en la inversión pública estatal entre 2010 y 2011, y un recorte de 600 millones en la ayuda oficial al desarrollo en el mismo periodo. A las comunidades autónomas y ayuntamientos, Zapatero les pidió un ahorro adicional de 1.200 millones de euros.
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Poco después de este anuncio, el líder de la oposición, el conservador Mariano Rajoy, acusó al presidente español de “improvisar” y “malgastar el tiempo” con un "gran recorte de derechos sociales" que no habría ocurrido “si hubiera actuado a tiempo".
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Rajoy, presidente del Partido Popular, realizó un duro discurso ante el Congreso de los Diputados, donde minutos antes Zapatero anunció una serie de medidas para reducir el déficit público y situarlo en el 3% del PIB en 2013.
España se comprometió el pasado domingo, en la reunión de los países del Eurogrupo, a impulsar nuevas medidas para agilizar la reducción del déficit, de forma que este año baje en medio punto sobre lo ya previsto, hasta el 9,3% del PIB, y en un punto más de lo pronosticado en 2011, para ser del 6,5%.
Con el escenario griego como telón de fondo, varios países de Europa comienzan a revisar sus cuentas y tratar de achicar su presupuesto, para no entrar en quiebra y necesitar de préstamos internacionales para pagar a los bancos y grupos financieros acreedores de aquellos y, muchas veces, principales beneficiarios de las medidas que recortan las inversiones en educación, salud y vivienda, entre otras.
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