¿Aún creés que esta gordita es la mujer más sexy del mundo?

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¿Quién tiene el poder, el talento, los parámetros y la autoridad para tener voz y voto en una elección de tal magnitud? ¿Cómo pueden osar en llamar “mundial” a un ránking que sólo fiscaliza al selecto grupo de mujeres conocidas? Por todo esto, y por mucho más, se torna arbitraria y hasta injusta la decisión.

Que Scarlett Johansson es una bella chica no caben dudas. Pero ¿es la mujer más sexy del mundo? Tal fue el título con el que la nueva musa de Woody Allen se alzó hace tan sólo unos meses al quedar en el podio.

Coincidimos con que la protagonista de “Match Point” no tiene que hacerse cargo las condecoraciones que le llueven desde la redacciones y encuestas varias de paparazzis de todo el mundo.

Pero ahora bien, o el jurado la pifió en la evaluación o la rubia decidió lookearse para llevarles la contra. Al menos eso deja entrever en su más recientes apariciones en público donde se la pudo ver desaliñada y con ropa desteñida y o fuera de moda.


 


De hecho, la misma actriz confesó ser bastante acomplejada con su cuerpo: "Siempre tuve muchos sentimientos dudosos sobre mi aspecto de joven. Tenía esta voz profunda y labios grandes y algunas personas se burlaban y me hacían sentir incómoda todo el tiempo".

"De joven me sentía demasiado gorda, demasiado baja y sentía que mi rostro era demasiado ancho. Era muy insegura por mi apariencia", declaró Scarlett.
 


Lo que queda claro, es que esos jurados o revistas eligen a una mujer producida para las fotos. Cuando uno recuerda o ve imágenes de las sexys de otras épocas, nota que esas mujeres eran sensuales y provocativas (¿qué es si no ser sexy?) las 24 horas del día. Rita Hayworth, Brigitte Bardot, Marylin Monroe, Raquel Welch, Ursula Andress y tantas otras, no necesitaban lookearse para mostrar su sexualidad.

Para colmo, a Scarlett (que aún con look reo destila hermosura) se le ocurrió dar un viraje punk y luce orgullosa un colorido tatuaje en su brazo y un aro que recorre los dos orificios de su nariz.

En fin, la chica no tiene la culpa de acaparar tantas miradas, pero sería conveniente que quienes tienen en sus manos el poder de armar estos rankings no evalúen exclusivamente la elegancia lograda con técnicas de photoshop o encantos de la tecnología gráfica. 

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