Ex amigovia de Sofovich va a juicio oral por lavado de dinero

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Gabriela Ayala, conocida como Gabriela Vitale, la chica que fue fotografiada comiendo con el conductor tiene seis vehículos de lujo y varios inmuebles cuyo origen no pudo justificar.

Gabriela Ayala, conocida porque se le adjudicó un romance con el conductor Gerardo Sofovich, irá a juicio oral por el delito de lavado de activos por no poder explicar el origen de los fondos con los que adquirió numerosas propiedades y por tentativa de contrabando de drogas.

A Ayala se le descubrieron a su nombre seis vehículos de lujo y varios inmuebles que no pudo justificar y sin registrar ningún tipo de actividad en la AFIP y además se la vinculó a la banda que integró la denominada narcomodelo, Angie Sanclemente Valencia.

Ahora el juez en lo penal económico Marcelo Aguinsky decretó clausurada la investigación en su contra por lavado de dinero y tentativa de contrabando de drogas, por lo que el caso quedó a un paso del juicio oral y público.

A partir de las pruebas obtenidas durante la investigación, se pudo constatar que Gabriela Ayala estaba vinculada a una organización criminal dedicada al contrabando de estupefacientes y a la promoción y facilitación de la prostitución, entre otros ilícitos. Su función principal dentro de la organización tendía a dar apariencia lícita a bienes de procedencia ilegal.

En caso de encontrarla culpable, Gabriela Karina Ayala será reprimida con dos a diez años de prisión y una multa de dos a diez veces el monto de las operaciones de lavado en las que estuvo involucrada -artículo 278 inciso a del Código Penal-.

Según consta en el expediente, Ayala, de 35 años no pudo justificar los bienes a su nombre, un Ford Coupe Mustang, un BMW todo terreno, un Jeep Cherokee Limited Diesel, un Mini Sedan 5 puertas 206XT 1.6Tiptronic, y un BMW Sedan 3 puertas 318 Tia Compact. También se le adjudican otras cuatro propiedades  en la Capital Federal.

Ayala, quien en su fugaz paso por la televisión se identificó como "Vitale", no registra actividad económica alguna, no tiene información sobre impuestos, ni sobre empresas promovidas, y además ella misma dijo ante el juez Aguinsky ser "ama de casa".

Al momento de defenderse,  la mujer sostuvo que todos los bienes e incluso las cuatro líneas de celular a su nombre eran en verdad propiedad de su ex marido Juan Martín Scordamaglia.

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