Fito Páez contra la oposición: "No sé si los quiero en mi mesa"

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El cantante rosarino aseguró que "hablar de un país dividido, y ponerse por fuera de eso, es un poco tibio". Y aseguró: "Tienen una tradición de las cosas que a mí no me gustan".

Fito Páez vive con el lujo de ser uno de los artistas más respetados de la Argentina. Y a 20 años de "El amor después del amor", el disco más exitoso de su carrera, hizo un repaso de su vida, de lo que significa ser artista.

En ese repaso no podía faltar la política, algo en lo que quizás involuntariamente se vio involucrado desde su polémica columna en el diario Página/12 tras las elecciones a jefe de Gobierno porteño en 2011. En esa oportunidad había dicho sin tapujos que le daba "asco la mitad de los porteños". Este año redobló la apuesta diciendo que los dirigentes del PRO "en la dictadura hubieran sido buchones, hubieran entregado gente".

Ahora se lo encuentra más mesurado pero su ideología política sigue siendo más que palpable. "Lo que siento es que todo lo que está ligado al kirchnerismo se parece más a mí. Todo lo que están haciendo, desde que arranca Néstor hasta acá, me interesa, me parece que es noble", asegura Fito en la entrevista concedida a la revista Rolling Stone. Y desafió fuertemente contra la oposición: "Que ganen las elecciones y gobiernen", y en otro momento del reportaje agrega: "No sé si los quiero en mi mesa".

Por otro lado, cuestionó a los que dicen que la presidente Cristina Fernández no habla con nadie. "¿Con quién se va a sentar a hablar sobre cómo manejar un país? Ahí hay planes, ideas. Si cada elección la tenés que consultar con los 200 oligofrénicos que tienen micrófono en un programa de televisión, es imposible", aseguró.

"Creo que esta época está buena por la claridad de las posiciones que se toman. Y hablar de un país dividido, y ponerse por fuera de eso, me parece que es un poco tibio", decretó Fito. "Hay gente que está intentando construir algo que se parece más a los valores con los que fui criado. Y la otra gente tiene una tradición de las cosas que a mí no me gustan. Entonces no sé si los quiero en mis mesa", añadió pero reconoció que "tenemos que convivir, aprender a discrepar sin llegar al chumbo".

Por otro lado, el rosarino no pierde de vista cuál es el rol del artista y que lo debe hacer es "no intentar perder nunca la capacidad de jugar".

"La tarea es recordárselo a la tribu: no nos olvidemos que saber mirar, abrazar, reír, no nos olvidemos que podemos decir lo que queramos. Ahí está lo más salvaje y hermoso de nuestro corazón: no tener miedo".

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