Lejos de ponerse la ropa de su abuela y una peluca plateada, Klum recurrió a los mejores maquilladores y profesionales de los efectos especiales para envejecer al menos 30 años en sólo una tarde.
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Así se pudo ver a la abuelita Klum menear peligrosamente las caderas (cuidado con fracturarse) apoyada en su bastón. La alemana es tan fanática de Halloween que en años anteriores sorprendió como Cleopatra, la manzana de Adán y hasta un simio de características muy realistas.
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