Cerró bien arriba la gran fiesta nacional del rock
Más de 100 mil personas asistieron al ritual ya clásico del Cosquín Rock. Durante tes jornadas, pasaron los próceres y las bandas más populares. En la última, brillaron los Illya Kuryaky. El recuerdo del Flaco.
La energía de Illya Kuryaky and the Valderramas, las historias intimistas de Las Pastillas del Abuelo y las diversas propuestas del escenario de reggae fueron lo más convocante del último día de la 13ª edición del Cosquín Rock, que cerró este lunes después de convocar a más de cien mil personas en sus tres jornadas.
No faltó nadie en esta nueva parada de la ya tradicional fiesta del rock argentino, rioplatense y latinoamericano. Estuvieron los próceres y las bandas más populares. Pasaron por el aeródoromo de Santa María de Punilla Charly García, Serú Girán, Ciro y Los Persas, Fito Páez, Pedro Aznar, David Lebón, Las Pelotas, La Vela Puerca, Viejas Locas, Catupecu Machu, Babasónicos, Guasones, Molotov y Almafuerte, entre muchos otros.
En la última fecha, signada por la diversidad de opciones, los grupos que apostaron a establecer una conexión fuerte con el público, en su mayoría muy joven y expectante ante la presentación de Las Pastillas -cierre de la velada- fueron quienes lograron agitar las almas.
La banda liderada por Dante Spinetta y Emanuel Horvilleur trazó un potente itinerario musical de trece temas que hicieron bailar al público en un crescendo que fue desde "Chaco" como tema
inaugural, pasando por "Jaguar house" y "Jugo", en una noche estrellada y regada con fernet.
Dante y Emanuel impactaron también desde sus precisos movimientos corporales para trazar una suerte de coreografía permanente y dominar el mismo escenario que pisaron hace un año, tres días después de la muerte de Luis Alberto Spinetta.
"Aguila amarilla" es el bello tema -del último trabajo Chances- que Dante dedicó a su padre, mientras las imágenes en blanco y negro de un Spinetta padre joven, decretaron el silencio en el predio, sólo interrumpido por el coro de cancha, "Flaco, flaco".
Los Illya, de todos modos, supieron elevar la temperatura de la audiencia pocos minutos después de la nostalgia para convertirla en estallido, especialmente cuando la banda Molotov pisó tablas
para acompañarlos.
Los mexicanos, quienes previamente habían impactado sobre el escenario principal, fueron sus cómplices en "Madakafa", un tema del cual se grabaron imágenes destinadas a un futuro videoclip.
"Vamos guachos, el que más agita es el que más sale", arengó Dante en una performance vertiginosa que hasta incluyó la sorpresiva presencia del basquetbolista Fabricio Oberto para tocar
la guitarra en el tema "Remisero", seguido por "Abarajame" para cerrar su show.
Ese escenario caliente fue heredado por Babasónicos, que ofreció una performance prolija, mientras que en el espacio dedicado a los sonidos jamaiquinos, la alegría de la banda Dancing
Mood despertó el baile y precedió el trance musical propuesto por Zona Ganjah, un grupo en ascenso con muchos seguidores.
La consigna "No a la trata" subrayada por la presencia de Susana Trimarco en el Festival fue una constante en la última jornada, y varias bandas que integraron la grilla de cierre: Kapanga, Las manos de Filippi, los IKV y Las Pastillas hablaron sobre el tema con aplausos como telón de fondo.
Los colores de las luces del láser y el humo tomaron el escenario pasada la madrugada, mientras los jóvenes que estaban desarmando los puestos de venta de comida dejaban todo para correr a la cita con Las Pastillas del Abuelo.
Aquellos pibes del colegio porteño Mariano Acosta vienen trabajando desde hace diez años en delinear una suerte de diálogo con el público, y mantuvieron el hechizo intimista y potente con canciones como "Ojos de dragón" y "Hasta acá nos ayudó Dios" hasta casi las dos y media del nuevo día.
Los carteles y stands del predio comenzaban a ser desmontados, los tres escenarios estaban casi desiertos, pero los acordes y el movimiento de esta celebración continuaban.
La fiesta Bubamara con Onda Vaga, realizada en la carpa, se extendió hasta muy tarde con gran concurrencia de público y la danza como lema.
Así las distintas tribus se despidieron con energía del Festival, donde durante tres días construyeron una celebración popular que trasciende la grilla de bandas y el fenómeno
estrictamente musical.
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