Extraña seducción de las viudas negras amenaza a los hombres




  • Así como la mujer siente pudor de denunciar abusos sexuales y/o violaciones, lo mismo ocurre con los hombres cuando son desvastados por este tipo especial de mujeres asesinas. 

La crónica policial llegó la semana pasada desde Río Negro y decía así: “...dos hermanas de 21 y 25 años fueron detenidas por la policía de General Roca, acusadas de seducir a hombres casados, guiarlos a una incompleta noche de sexo, dormirlos y robarlos...”.


 


El hombre de 38 años (en realidad, estaba separado) hizo la denuncia después de estar 48 horas inconsciente a causa del somnífero ingerido mientras estaba con las hermanas. Le habían sustraído de su vivienda el auto, dos computadoras, dos impresoras, una notebook, prendas de vestir y dos mil pesos.


 


Como suele ocurrir en estos casos, cuando la policía informó públicamente que las dos viudas negras estaban detenidas y se ponía a disposición de la ciudadanía la descripción de las mujeres por si había casos similares sin denunciar, una troupe de hombres afectados por esa modalidad delictiva comenzó a desfilar por las dependencias policiales. Lo llamativo es que muchos que reconocieron haber sido víctimas, no habían caído a manos de las dos hermanas, lo que significa que en esa localidad hay más mujeres actuando con los mismos procedimientos de adormecer a sus víctimas antes de robarlos.


 


Los expertos policiales dicen que así como la mujer siente pudor de denunciar abusos sexuales y/o violaciones, lo mismo ocurre con los hombres cuando son desvastados por este tipo especial de mujeres asesinas.


 


Un veterano policía de investigaciones confió a minutouno.com: “El hombre tiene vergüenza, prejuicio social o por compromiso matrimonial no hace la denuncia por el ataque de viudas negras, por eso no hay estadísticas aproximadas de cuántos delitos de este tipo se cometen. Pero los casos suceden por doquier en todo el país, y muchas veces saltan en los hospitales por las consecuencias sanitarias que devienen del uso de sobredosis de somníferos dados en ingestión a sus víctimas”.


 


Lo llamativo del caso es que si hasta unos años atrás (pongamos dos décadas) la viuda negra era generalmente una mujer adulta (35 años para arriba) y actuaba sola o con cómplices varones, las nuevas generaciones vienen más precoces y atacan de a dos.


 


Estas hermanas de Río Negro no son las más jóvenes de los anales delictivos femeninos. En abril del 2006, dos adolescentes del barrio de Flores, de 15 y 16 años respectivamente, desvalijaron la casa de un ex compañero de colegio de igual edad aprovechando que sus padres se encontraban fuera de la ciudad. La familia del chico denunció un faltante de 100.000 dólares y joyas que había en la vivienda. Las chicas ya habían cometido el mismo delito en una ocasión anterior y con la misma víctima. Inexperiencia juvenil: Las victimarias suelen elegir a hombres que no conocen (para evitar la denuncia o la venganza) y traban relaciones en bares y discotecas.


 


Otra característica de las viudas con experiencia: Nunca llegan a consumar el acto sexual, hacen dormir a sus víctimas en el juego previo.


 


Estos detalles que pueden sonar a romanticismo del cine negro, tiene otras consecuencias nefastas. Para asegurarse el “buen descanso” de quienes caen en sus redes, las viudas aplican dosis extremas de somníferos. Los hombres pueden despertar días mas tarde, con la conciencia alterada y ramificaciones secundarias que pueden conducirlo a estados de gravedad tóxica.


 


Para no alentar a mentes codiciosas de estas patrañas, obviaremos mencionar el vademécum de somníferos más en boga en la actualidad. Pero valga decir que farmacéuticos inescrupulosos los venden al por mayor y sin receta archivada, como debería hacerse. Así, cualquier mujer tiene un somnífero al alcance de su cartera en una farmacia amiga.


 


Un molinillo de café para convertir las pastillas en polvo (o un triturador de medicamentos utilizado por los ancianos que no pueden tragar la cápsula entera) alcanzan como herramientas de preparación para la pócima hipnótica.


 


Ahora bien, ¿por qué se denomina viudas negras a estas féminas adormecedoras?


 


Sea o no una leyenda proveniente de la Mitología Romana y China, se dice que las viudas negras (o copulina) se denominan así porque después de la cópula la hembra se devora al macho que la fertilizó. Su color negro y el origen de esta denominación provienen de la literatura inglesa (y es aplicada por féminas de todas las latitudes).


 


Ya contamos en otra ocasión el caso de aquella viuda negra mexicana que se vertía somnífero en sus senos y se los hacía besar por sus ocasionales víctimas hasta dejarlos en estado catatónico.


 


Pero no todas las noticias surgidas del vertedero de las viudas negras resultan nefastas para el hombre. Recientemente, un equipo científico de la Universidad de la Frontera (en la ciudad de Temuco, al sur de Chile) identificó entre las moléculas del veneno del arácnido un principio activo que serviría para combatir la disfunción eréctil. El nombre científico del veneno de este arácnido es Latrodectus Mactans, y el descubrimiento comenzó después de observarse que varios hombres mordidos por la “copulina”, sufrían una dolorosa y prolongada erección.


 


Ahora se lo estudia como un viagra natural, aunque obviamente después de procesado en laboratorio.


 


Al menos, si los científicos chilenos prosperan en el descubrimiento, la viuda negra no tendrá tan mala prensa entre los hombres como ocurre en la actualidad.

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