El paso de las PASO

El periodista analiza para minutouno.com el escenario político a menos de dos semanas de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).

Escribe Fabián Doman

Dicen los que saben de elecciones (o sea candidatos, funcionarios y encuestadores) que en Capital, Santa Fe, Córdoba y Mendoza, los resultados están casi cantados. Lo mismo para el NOA y el NEA y buena parte de la Patagonia. Si Buenos Aires ya tenía peso propio por su importancia, la incertidumbre sobre los cuatro resultados que importan, genera una mayor expectativa. Porque no solo se trata de quién gana, si no de cómo gana el que gana, como pierde el que pierde y a que distancia quedan el tercero y el cuarto.

No es común tanta incertidumbre electoral para " los que saben". En 2005 se sabía de antemano que el kirchnerismo borraría al duhaldismo en territorio bonaerense. En  2007 que Cristina Fernández ganaría la elección, lo mismo que Mauricio Macri la Capital (en segunda vuelta) y Daniel Scioli la Provincia. En 2011 nadie dudaba de que los tres serían reelectos en sus cargos. La excepción fueron las legislativas de 2009 en la provincia de Buenos Aires, cuando Francisco De Narváez le ganó a Néstor Kirchner.

En la previa de aquella elección el resultado era una gran incógnita probablemente como consecuencia de la exigua diferencia que finalmente arrojaron las urnas entre el primero y el segundo, dos puntos y medio (34,5% a 32,1%). Los encuestadores explican que trabajan con un índice probabilístico de margen de error de unos 3 puntos porcentuales, de manera que una elección cerrada no se puede pronosticar. A esto debe sumarse la leyenda urbana que dejó la única experiencia de las PASO hasta ahora, a partir de la cual los candidatos quedaron convencidos de que al que le va bien en esta primera vuelta virtual  le va mejor en la elección general (Cristina y Hermes Binner)  y que al que le va mal, le va peor en la general (Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde).  Sobre esta base, ¿qué puede suceder en Buenos Aires el 11 de agosto?:

-Una victoria de Sergio Massa de entre 5% y 7%. Esto es lo que anticipan encuestadores como Hugo Haime, Management and Fit y Enrique Zuleta Puceiro. La diferencia en el "cómo" lo marcaría el número mágico del 5%. Luego el 7-8% por arriba/abajo del 10%. El porcentaje de votos que sacaría Massa en este escenario es fundamental para definir su propio futuro y el de los demás, comenzando por el del gobernador Daniel Scioli. La campaña, debe recordarse, comenzó con este escenario, que hace dos semanas parecía intocable.

-Una elección pareja entre Sergio Massa y Martín Insaurralde con resultado incierto y con una diferencia que rondaría entre los dos candidatos no más allá de los tres puntos porcentuales. Una encuestadora líder el martes al mediodía un 34% de intención de voto para Massa y un 31% para Insaurralde. Un histórico encuestador peronista ni siquiera en privado se anima a arriesgar un ganador. "Hay mucha volatilidad, pero sobre todo disparidad. Un día los números dicen una cosa y 24 horas después otra completamente diferente" explica. En este esquema también se ubicaría Carlos Fara, aunque para él la diferencia en favor de Massa es de 4 puntos.

-Los que dicen que la elección está absolutamente abierta y que la dinámica entre la caída de Massa y el ascenso de Insaurralde puede cruzarse el 11 de agosto en un resultado favorable para el Frente para la Victoria. Postulan y pronostican una tendencia que se dio la semana pasada (Doris Capurro). Hablan de curvas de crecimiento y de descenso proyectadas para cada uno los candidatos. Sin dar cifras concretas, el mundo encuestador K  (aunque Artemio López arriesga en su blog 35% FPV- 30% FR) se queja de que en los sondeos de opinión no están bien medidos los segundo y tercer cordón del gran Buenos Aires, donde reside el voto duro kirchnerista porque las encuestas son telefónicas en la mayor parte de los casos.  Y que "es imposible que los aparatos nacional y provincial siendo peronistas y trabajando juntos saquen menos del 32% en la provincia".

-El tercer lugar también juega como factor decisivo. Ya se sabe que Massa y De Narváez juegan a un subibaja: cuantos más votos tiene Massa menos De Narváez y viceversa. Ahora bien, sumados en la teoría Massa+Insaurralde+De Narváez llegan al 75/80% de los votos. ¿Son tantos los votos peronistas, los cuasi peronistas y los independientes que apoyan una opción filo-peronista aun tratándose de la provincia de Buenos Aires? De ser así, este interrogante despejaría otro mirando al 2015: el próximo Presidente será peronista: ya sea K, semi K, cuasi K, no K, anti K etc.

-La cuestión Margarita Stolbizer. En 2009 alcanzó el 21%. Hoy en las encuestas está por debajo de esa cifra.  Pregunta: ¿la opción progresista no peronista va a perder votos? ¿En detrimento de quién?.

Para el final queda el juego de los números y las expectativas. No es lo mismo ganar una elección por un punto en la que no se esperaba hacerlo que triunfar por 5 o 10 puntos de diferencia cuando se especulaba con una diferencia mayor. La victoria de CFK en 2011 no solo impactó por la victoria en sí misma sino por el 54% y la diferencia de 38 puntos sobre el segundo. El batacazo de De Narvaez-2009 no golpeó tanto por la diferencia (dos puntos) sino por la inimaginable derrota de Kirchner. Es que los números no hablan por sí solos, sino por las circunstancias.

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