Final de película: una jubilada es heredera de un hacendado
*A 24 años de la muerte del dueño de US$40 millones y con una trama que incluyó cambio de cadáveres, pudo comprobarse quién era la verdadera heredera.
Por NA
Su madre era Josefa, una empleada doméstica que trabajaba en la casa de los Otero y que había mantenido una relación amorosa con el hacendado.
El empresario ganadero nunca habría negado, frente a otros empleados, que Eva era su hija, pero nunca la reconoció legalmente.
Cuarenta y cinco días después del reclamo judicial de Eva Paole, fue profanado el panteón del multimillonario muerto.
Las autoridades judiciales constataron la rotura de partes del cajón y que el cuerpo estaba desnudo, cuando todos recordaron que, mientras lo velaban, Otero estaba vestido.
La Justicia pampeana pudo determinar que, como se sospechaba, alguien se robó y cambió el cadáver del poderoso hacendado del que Sarasola recibió la herencia.
El Primer Centro Argentino de Inmunogenética (Pricai), dependiente de la Fundación Favaloro, desechó el 11 de agosto de 2006 algún tipo de vínculo biológico entre el cadáver que apareció en la tumba de Rufino Otero y el cuerpo de su madre, según fuentes judiciales, por lo que se confirmó el robo.
El año pasado, además, una persona, según consta en una denuncia policial anónima, dijo que conocía a quienes habían sacado el cadáver y aseguró que el cambio de los cuerpos se hizo en un campo.
Dejá tu comentario