Francia da un paso a la derecha

*El significado del triunfo del conservador Nicolás Sarkozy y de que deba disputar la segunda vuelta con la socialista Segonele Royal.
*¿Dónde fueron los votos ultraderechistas de Jean Marie Le Pen? ¿Dónde irán los votos centristas de Francois Bayrou?

Francia dio un paso hacia la derecha. El deslizamiento se percibe claramente en el resultado de la primera vuelta de la elección presidencial. El espacio político creado por Charles de Gaulle, que además del histórico general puso a la cabeza de la V República figuras como Geroges Pompidou y Jacques Chirac, nunca antes había postulado a un dirigente de contornos extremistas como Nicolás Sarkozy,

Está claro que el derrumbe que sufrió en las urnas Jean Marie Le Pen, un racista y xenófobo de dimensiones caricaturescas que en la pasada elección entró al ballottage desplazando del segundo puesto al socialista Lionel Jospin, es porque buena parte de los votos ultraderechistas del Frente Nacional se fueron con el actual ministro del Interior y candidato oficialista.

El propio Chirac nunca ocultó su preferencia por la candidatura de algún moderado, como el primer ministro Dominique de Villepen, y no por el volcánico Sarkozy. Pero el ala moderada del oficialismo ardió con los autos incendiados por los jóvenes disconformes; mientras que el ministro de mano dura terminó de forjar en esas llamas el perfil de su flamígero discurso.

El paso a la derecha que dieron los franceses también parece corroborarse en la candidatura socialista de Ségonèle Royal, quien para alcanzar la postulación debió derrotar en internas a la ala izquierdista del partido, representada por Faurent Fabius (primer ministro en los tiempos de Francois Mitterrand) y por el economista Dominique Strauss Khan.

La bella mujer que competirá en la segunda vuelta contra Sarkozy, fogueada en el pragmatismo mitterrandiano, ha impulsado una revisión del Partido Socialista, proponiendo como modelo el “blairismo”, o sea el “new labor” británico impulsado por Tony Blair.

Ségonèl Royal es la mujer del titular del PS, Francois Hollande, un defensor de la vieja guardia; sin embargo coincide con lo que plantea Alain Touraine. Y según el prestigioso sociólogo, el Partido Socialista debe reemplazar el izquierdismo retórico para impulsar “un reformismo real y una real modernización”.

En este sentido, la irrupción de Royal y su liderazgo en la izquierda, implica un desplazamiento, pero no hacia la derecha sino hacia una redefinición de ese espacio ideológico tomando elementos liberales como lo hizo el actual primer ministro británico.

En la derecha, tradicionalmente estatista, Sarkozy implicó también un giro hacia el liberalismo económico del mismo modo que lo implicó, en la década del setenta, el surgimiento del centro-derecha liberal que llevó a Valery Giscard D’Estaing al Palacio Eliseo.

Sarkozy sería un genuino liberal (y no sólo un libremercadista) si no hubiera levantado banderas de la derecha dura, al proponer iniciativa como la creación de un ministerio de la inmigración y de la identidad nacional.

De todos modos, un gobierno de Sarkozy puede traer sorpresas porque este hijo de un inmigrante (su padre era un aristócrata húngaro) tiene un discurso desconcertante en el que, al mismo tiempo que propone mano dura y leyes anti-inmigración, evidencia conocer y admirar a Jean Jaures, filósofo, historiador y teórico socialista de gran gravitación a principios del siglo 20.

En Francia, los deslizamientos ideológicos son tan tradicional como la polarización derecha-izquierda, originada en la asamblea constituyente de 1879.


Al fin de cuentas, George Clemenceau pasó de agresivo republicano de izquierda a líder de la derecha nacionalista. Y el propio Jean Joures pasó del reformismo institucional republicano a la izquierda que reflejó su diario: L`Humanité.

Por eso, al cado de este proceso electoral, lo más posible es que Francia haya girado hacia un centro liberal. Sobre todo porque, para ganar la segunda vuelta, tanto Sarkozy como Royal necesitan conquistar los votos (18 por ciento) que alcanzó Francois Bayrou, el candidato que hizo campaña proponiendo a Francia crear un centro poderoso para superar definitivamente la antinomia izquierda-derecha.

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