Las llamadas y anécdotas más graciosas de Francisco
La naturalidad de Jorge Bergoglio sorprendió al mundo. Por teléfono o en persona, sus actitudes cotidianas lo convirtieron en un Papa de carne y hueso.
El portero de la sede en Roma de la Compañía de Jesús, a la que pertenece Francisco, fue el primero que escuchó su voz al otro lado del teléfono, preguntando si le podía poner en contacto con el superior general de la orden para agradecerle la carta que le había enviado el día anterior.
"Buenos días, soy el papa Francisco, quisiera hablar con el Padre General", dijo el argentino, a lo que el portero, según develaron más tarde los propios jesuitas, a punto estuvo de responderle: "¡y yo soy Napoleón!"
Desde entonces también han recibido su llamada un quiosquero de Buenos Aires, a quien le pidió que no le guardase más el periódico, o un joven italiano de 19 años que le envió una carta a través de un cardenal.
En España, las Carmelitas de Lucena (Córdoba), por encontrarse rezando, a punto estuvieron de perder la llamada de Bergoglio para desearles una buena salida del año 2013.
"¿Qué andarán haciendo las monjas que no pueden atender?", es el mensaje que dejó en el contestador el papa, con quien sí pudieron hablar unas horas más tarde, según confirmó la madre superiora.
En el contacto más directo, Francisco aprovecha las audiencias generales de los miércoles para acercarse, de manera literal, a los miles de fieles que abarrotan la plaza de San Pedro en el Vaticano.
Durante su paseo entre las multitudes con el siempre descubierto papa móvil, el pontífice saluda y ofrece su mano a la gente, especialmente a niños, enfermos y personas con discapacidad.
La imagen del Papa besando a un hombre aquejado de neurofibromatosis (enfermedad desfigurante de la piel) dio la vuelta al mundo, al igual que el momento en el que invitó a un joven con síndrome de Down a subir con él a su vehículo y completar el paseo por la plaza.
En otras ocasiones más distendidas, Bergoglio no ha dudado en intercambiar su solideo (casquete de seda que porta en la cabeza) con un grupo de peregrinos o con jóvenes sacerdotes, o en dejarse fotografiar con un papagayo o un corderito, que colocó en su espalda en un Belén viviente.
Francisco ni siquiera se ha resistido a las nuevas modas fotográficas, y buena prueba de ello es el autorretrato que se sacó el pasado agosto junto a un grupo de jóvenes peregrinos italianos que visitaban la basílica de San Pedro.
La imagen original, obtenida con un teléfono móvil, fue difundida por Twitter a través del periodista italiano Fabio M. Rogona, quien se la pidió prestada a su propietario.
Acto seguido, la instantánea comenzó a circular como la pólvora por la red social, generando todo un fenómeno viral.
"Épico", "grande", "increíble", fueron las reacciones de muchos usuarios de estas plataformas para describir una imagen que, semanas después, llegó incluso hasta el propio pontífice.
La espontaneidad de Francisco, que vuelve locos a los agentes de seguridad, quienes le recriminan que es indisciplinado, fue reconocida por él mismo el día en que recibió en audiencia a las selecciones italiana y argentina, cuando espetó: "¿Pero no os habéis dado cuenta de qué pueblo vengo?"
Temas
Las Más Leídas





Dejá tu comentario