Furia. Primera parte.
Mi amigo y colega de Salta, el Juez Eduardo Balay Marchesini me envió la siguiente nota anexa a la historia que transcribo:
Sr. Juez de Instrucción en lo Criminal Correcional Fondo de Camino, Salta.
Dr. Eduardo Balay Marchesini.
S/D
Soy María de los Milagros Goñi, DNI 57.651.355,
Dirección: Club Hípico Salta. Unidad 155
Me dirijo a V. Señoría para ponerlo en autos de los sucesos que detallo más abajo que pueden o no tener un gran interés para la causa que tramita en su Juzgado bajo autos “Catalina Zavala Pringles. Homicidio/Uxoricidio dudoso”.
Estos hechos culminaron el mes pasado concretamente el 12 de Septiembre a la noche.
Trataré de ser sintética y no como dice mi marido, irme por las ramas.
Hace ya tres años que Catalina Zavala Pringles (apellido de soltera) está siendo juzgada por el presunto asesinato de su marido. El hecho que aconteció en el country Rías Bajas, cercano a nuestra Capital provincial asombró al país. Principalmente porque los involucrados son todos de la sociedad más antigua, y en la familia hay jueces, políticos y abogados. En fin gente muy conocida. Y porque el Rías Bajas es el country más distinguido y exclusivo de Salta.
Su marido Máximo Arragoitía fue ferozmente asesinado de 12 puñaladas. El ataque fue de una gran violencia y salvajismo. La principal (única) sospechosa es su mujer Catalina. Temas técnicos y de habilidad leguleya han logrado que todavía no haya habido juicio oral.
En casa seguimos el caso con avidez desde el principio. Mi marido siempre pensó que la mujer es claramente la uxoricida. Pero yo, que no soy abogada como él dije: hay que presuponer la inocencia de la acusada. Esto, de las películas pero acá también vale, no? In dubio pro reo. En la duda, a favor del reo.
Además, todo el mundo sabe que un asesinato con arma de fuego puede ser pasión o cálculo. Pero ¡12 puñaladas! Eso es puro odio, o algo descontrolado.
Y Catalina no es así para nada. Se la vio siempre calma, controlada y hasta ajena a lo que sucedía.
Nunca se pudo ofrecer un motivo. La fortuna familiar era – siempre había sido – de Catalina. No había habido temas de infidelidad: todo el mundo concordaba en que la pareja “se portaba bien” en ese aspecto. Más bien era un matrimonio soso. No pasaba mucho, dicen. Pero una montaña de hechos circunstanciales se conjugaron contra ella.
Decía yo: porqué habría de matar alguien a su marido sin motivo alguno. ¡Y con esa saña!
Pero en fin, esto Su Señoría lo sabe. No sé para qué le explico, pero así me voy ordenando yo.
Ahora lo que Ud. no sabe. Y pienso en mi conciencia que debería saber. Porque es un tema chico. Este sí que no trascendió.
Catalina Zavala Pringles se mudó a nuestro country el año pasado. “Para estar tranquila” dijeron los medios.
Alquiló el chalet de madera y ladrillo de los Elorza, nuestros vecinos que se fueron a vivir a España. Asi que ahora la tengo terreno por medio. El nuestro es mucho más modesto que el Rías Bajas. Pero no vaya a creer tampoco. Es un country hípico, y varios tenemos caballeriza en el propio lote, son terrenos grandes.
Los primeros días la aparición de la distinguida señora fue, se imagina, motivo de todo tipo de comentarios. Las mujeres porque nos disgustó que nos diera muy poca bolilla. Los hombres porque – babosos al fin – la “absolvieron” enseguida al verla en persona. Nada que ver con lo de la tele: unos treinta y ocho años, morocha, alta, con un porte impresionante. Llena de curvas que no obstante disimula porque no se viste para nada provocativa.
Pero si a las mujeres les dio poca bola, a los hombres ninguna. Puede decirse que la única relación que tiene en el country además del personal de servicio, soy yo. Y eso porque la inmediata vecindad lo obliga. Se presentó enseguida, y hablamos un rato en la puerta de mi casa. No quería pasar pero al rato la convencí y tomamos un café en la cocina. La mujer me impresionó bien. Lo más impactante sus grandes ojos celestes, ingenuos diría yo. Aunque no entramos en profundidades, noté lo tensa que vivía desde hacía años. Y como antes, me incliné por su inocencia.
Recibido fecha 16 Septiembre, 2….., Juzgado de Su Señoría Dr. Balay Marchesini. Comunicación interrumpida. Sírvase el Sr. Secretario contactar a la sedicente declarante.
Ciudadana Maria de los Milagros Goñi. Sírvase explicar en forma inmediata el carácter de su nota y la razón de su interrupción en la información suministrada a ESTE TRIBUNAL
De no hacerlo en tiempo y forma se pondrán en práctica las medidas pertinentes.
Será Justicia.
COMENTARIOS
Hola:
Les escribo desde Salta y quiero felicitarlos por el diario. Me atrapa día a día, porque es un diario fuera de lo común.
Me encanta la sección de "Blog Country". Ayer leí la primera parte de uno (Furia) que aparentemente se desarrolla aquí en Salta, y hoy iba a salir la segunda parte pero no salió y tengo una intriga terrible. Cuando sale? Una cosa, son historias reales las que escribe éste señor?
Gracias y felicitaciones nuevamente.
Cloddinne Lero
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