Furia. Segunda Parte.

*Una nueva historia real del mundo country. Esta vez desde la provinica de Salta, un marido asesinado y un misterio por develar.

Sr.: Juez, discúlpeme se me apretó el “Enviar” y el mail salió sin querer.  Sigo si Ud. SU SEÑORIA me disculpa y por favor evite tomar medidas en práctica pertinentes, le ruego:

Yo tenía que ir a buscar a mi hija al colegio, y Catalina me pidió que la acercara hasta el Centro.
 
Todo este lío me ha dejado con un solo coche, y está en el taller- dijo.- Cómo puede ser que una mujer como yo ande a pie, estoy indignada- exclamó. Alcé la mirada y ví sus ojos. Me alarmaron. Una llama amarilla había iluminado el tono celeste. Pero duró un instante. Sonrió y me dijo:

- Vamos, me alcanzás y yo después me vuelvo en remise.

 Después no traté con ella por varias semanas.

Nuestra hija Samantha cumplió 12 años y le regalamos lo que más deseaba: un potrillo para que pudiera cabalgar su propio animal. Cumplimos con la mejor tradición ecuestre: instalamos al potrillo recién nacido en la caballeriza de nuestro terreno a cargo de Amancio, el peón que se ocupa de estos quehaceres en el country.

 La idea es que el animal se críe desde el primer momento con su futura dueña. Mientras, se lo va entrenando y Samantha cabalga sobre otros animales. El potrillo no podría sostenerla.  Al cumplir los 6/7 meses empieza a montarlo y así establecer una camaradería que los unirá por mucho tiempo. El potrillito, Sur lo bautizamos, llegó y era un peluche. Se paraba con firmeza pero se notaba que recién aprendía. Sus ojazos negros nos miraban a todos con desconcierto. La única con la que trabó relación inmediata fue Samantha. O eso quiso creer ella. Porque el hecho es que por las noches el potrillo lloraba, por su madre digo yo. Y también Amancio que de esto sabe.

- Son los primeros dos o tres meses. Extraña a la madre. Pero después ya se encariña. Ya verá.

- Cuestión que una noche sí y otra también nos dormíamos con los agudos llantos de Sur.

Catalina apareció por casa la segunda mañana después de la llegada de Sur. Estaba arreglada pero con el gesto algo desquiciado.

- Te quiero pedir que calles al caballo de Uds. No me deja dormir. Espetó.

- Mirá Catalina – le digo – es cosa de esperar unas semanas (si le digo meses me mata), y ya va a dejar de llorar. Extraña la madre pobrecito (yo soy tierna casi siempre).

- Si, pero hacé algo- dijo y sin las cortesías de la otra vez, se dio media vuelta y marchó a su casa.

Pasaron dos días en que por suerte Sur no lloró a la noche. Pero después le agarró de nuevo y dale... la lloradera. La verdad todos estábamos fastidiados, pero mi marido confirmó el dictamen de Amancio: en unos pocos meses se le pasará.

Mientras la relación de Sammy con su potrillito florecía. El animal comía de su mano (solamente de ella), y la nena pasaba horas con el hablando y acariciándolo.

A la tercer noche a eso de las dos de la mañana sonó el timbre y oí golpes en la puerta. Fue Matías mi marido y se encontró con una Catalina fuera de sí le brillaban los ojos. Estaba vestida con jeans, remera  y botas lo que me extrañó a esa hora.

- Si no me callás al caballo ese, los denuncio.

Matías, que no en vano es abogado y se las sabe todas le dijo:

- Mirá Cata, vamos a hacer todo lo posible, pero este es un country hípico. Estas cosas pasan. Tené un poco de paciencia. Ya en uno o dos meses se irá adaptando (¡meses! dijo el bolas, pero en fin, igual lo iba a terminar sabiendo)

- ¡Adaptando! Pero vos te creés que yo tengo que pasarme meses sin dormir por ese caballo de mierda! Catalina echaba espuma (casi) y el gesto estaba descontrolado. Subía y bajaba las manos. La impotencia y la furia la consumían.

- Bueno, Catalina – dijo Matías. Vamos a ver que se puede hacer...pero te adelanto que no será mucho.

- ¡Ustedes no pueden hacerme esto! Dijo la mujer ya fuera de sí. ¿Quiénes se creen que son? (no sé quien creía ser ella). Te digo que se lleven al caballo o que lo hagan callar. ¡Te lo ordeno! ¡Me vas a hacer caso! Sino… ¡Los hago mierda!


Para qué. Matías es un buenazo. Pero no lo presiones indebidamente porque se pone mal. Asi que cambió el tono.

- Mirá vieja, te vas a tener que calar el llanto, o cambiarte de country. Y ahora dejanos dormir.

Y le cerró la puerta en la cara.

- ¡Nadie se pone en mi camino y la saca gratis! Aulló desde afuera.

Yo espié por un bow window que tenemos y la vi, se revolvía como lava ardiente volcándose sobre sí misma. Era una esfera de energía. Radiaba pura furia, y aún en la oscuridad de la noche se percibían esos ojos, ya no azules sino amarillos como una llama que se consumía y renacía.

Comunicación interrumpida nuevamente con ESTE TRIBUNAL.
Su Señoría indica la declarante sea intimada a continuar su exposición y denuncia y le sean solicitadas las razones de su proceder al interrumpir la información debida a ESTE TRIBUNAL.
Será Justicia.
Ciudadana Maria de los Milagros Goñi.: Ante el segundo incumplimiento en la continuidad de su declaración, le comunicamos que se hace pasible a las penas indicadas en el Código de Procesamientos Provinciales, Artí8culo 851, Inciso 469, “Del declarante que balbucea o interrumpe el debido proceso por causas voluntarias, involuntarias o la una o ni siquiera la otra”. Queda intimada por ESTE TRIBUNAL a continuar su declaración.

Fin de la Segunda Parte

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