Ginóbili: cinco años de la llegada a la NBA

En 1950 la Selección Argentina de Básquet se consagró campeona del primer Mundial de este deporte en la historia. En ese equipo brillaron hombres de la talla de Oscar Furlong, un pivote atípico con una inteligencia y talento asombrosos. Otro era Ricardo González, ideal para definir en contraataque. Después acompañaban Leopoldo Contarbio y Juan Carlos Uder, Raúl Pérez Varela y Roberto Viau, entre otros.

Obviamente, por ese entonces, no existía la televisión y mucho más lejana aún se encontraba la invención de Internet.

Los partidos eran seguidos por radio y desde el día siguiente a cada encuentro, desde los tabloides.

Desde aquel logro conseguido en nuestro país, pasaron muchos años sin que Argentina conozca la gloria en alguna competencia basquetbolística internacional.

Mucho tiempo transcurrió sin que el mundo se interese por el presente de lo que acontecía con este deporte en esta parte del globo. Y mucho es el tiempo que tuvo que esperar la Argentina para hacerse realmente conocido dentro de la historia del básquet.

Pero el 18 de julio del 2002, el mundo del básquet, se preparaba para recibir a un “gigante dormido” y Argentina se maquillaba para la gala más importante de su historia: conocer la fama y el respeto de todos los hombres del deporte de la pelota naranja.

Esta semana que pasó, se cumplieron cinco años de que el mejor jugador de básquet de la historia de nuestro país firmaba el contrato que lo ligaba a los San Antonio Spurs y así poder desarrollarse en la liga más codiciada de todas: la NBA. Este hombre es y por si alguno no se dio cuenta aún, Emanuel Ginóbili.

El hombre de Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, venía de brillar en el básquetbol europeo, más precisamente en Italia.

Ginóbili llegó a la máxima liga de este deporte proveniente de Kinder Bologna de Italia en donde logró dos Copa Italia (2001 y 2002, siendo el MVP (jugador más valioso) de la segunda), una Liga Italiana (2001, siendo también el MVP de la misma) y una Euroliga (2001), siendo el MVP de las finales.

En su primer contrato, el bahiense, firmó por dos temporadas, entre las cuales, en la primera de estas logró su primer anillo de campeón con el equipo de Texas, entrando como el “sexto” hombre y deslumbrando ante los ojos de todos los norteamericanos por su hombría, garra, talento y un hambre de gloria muy pocas veces antes visto.

Durante esos dos años, “Manu”, fue subcampeón con la Selección Nacional en el Mundial de Indianápolis, Estados Unidos, y ya consagrado como una figura internacional de renombre, el 15 de julio del 2004, firmó por seis temporadas más con San Antonio, con una paga total de 52 millones de dólares. Algo nunca antes alcanzado por algún deportista sudamericano en el básquet.

De la mano del escolta de San Antonio, en los Juegos Olímpicos del 2004 en Atenas, Grecia, Argentina logró la medalla de oro en esta competencia, la primera conseguida desde aquella lograda por la dupla Gerrero-Capozzo en remo en Helsinsky, Finlandia en 1952.

Emanuel Ginóbili le abrió las puertas del mundo a la Argentina.

Luego de estos J.J.O.O., llegaron a la National Basketball Association, cinco compatriotas más: Andrés Nocioni (2004), Carlos Delfino (2004), Fabricio Oberto (2005) y Luis Scola (2007).

Oberto, en la última temporada, consiguió junto a Ginóbili un nuevo lauro para San Antonio. El primero suyo y el tercero de Manu, en cinco temporadas.

Nocioni, acaba de quedar ligado a los Chicago Bulls por cinco temporadas con una paga de 37.5 millones de dólares, nada más ni nada menos que en el equipo donde brilló Michael Jordan, el mejor de todos los tiempos.

Carlos Delfino también es campeón en la NBA, con los Detroit Pistons, pero sin haber sido una pieza clave de aquel equipo campeón de la temporada 2004/05.

Finalmente hace un par de días cerró su vinculación a los Houston Rockets, el pivote Luis Scola, a quien seguramente le irá muy bien en la liga más importante del mundo.

Argentina se hizo un nombre en el mundo de este deporte a base de esfuerzo, perseverancia y  por sobre todas las cosas, por el talento de sus deportistas.


 


Hace poco más de cinco años, el 18 de julio del 2002, se escribió una de las páginas más doradas de la historia del básquet argentino, sino la más gloriosa. Porque finalmente, los deportistas argentinos de esta actividad, a partir de la gran actuación de Emanuel Ginóbli en la NBA y en la Selección Nacional, pudieron hacerse conocidos por todos los ojos del globo y hacer que nuestro país se pueda “codear” con las principales potencias del básquetbol mundial, lo que no es poca cosa…

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