Los argentinos Hernán Cristante, arquero, y Bruno Marioni, delantero, fueron demorados casi una hora por las autoridades mexicanas, junto a los mexicanos Edgar Dueñas, defensa, y Erick Espinosa, volante, y tuvieron que aclarar el origen de 10 botellas de vino que llevaban en sus valijas.
De buen humor, Cristante explicó lo que sucedió: "El lío lo hacen porque quieren tomar buen vino, nosotros trajimos para nuestro asado 10 botellas y por 10 botellas están haciendo un quilombo bárbaro".
Mencionó que la situación se resolvió de manera sencilla, "pues era tan fácil como sumar dos más dos, querían complicarlo, era gente del América, se querían quedar con una botella".
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Después de explicar que eran propiedad del equipo para tomarlas en un asado, los jugadores fueron liberados, mientras el técnico Américo Gallego reiteró que su serie con San Lorenzo no está perdida porque en el partido de vuelta el miércoles próximo podrán aprovechar la gran altura de Toluca sobre el nivel del mar, 2.630 metros.
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"No podemos jugar tan mal como en el primer tiempo hay que cuidarse de la pelota parada, lo mejor de ellos", señaló Gallego, cuyo equipo va en el primer lugar y este sábado visitará al Pachuca, campeón defensor.
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