Un tormentón de sangre tiñó el cielo de rojo, arrasó con todo y dejó sin luz ni gas a una ciudad
El tormentón Narella hizo estragos. El viento de más de 200 km/h levantaron nubes de polvo rico en hierro que transformaron el día en una noche carmesí.
Un tormentón de sangre tiñó el cielo de rojo, arrasó con todo y dejó sin luz ni gas a una ciudad
Un tormentón de sangre tiñó el cielo de rojo, arrasó con todo y dejó sin luz ni gas a una ciudad
Escenas que parecen extraídas de una película de ciencia ficción se vivieron en las últimas horas en Australia. El impacto del tormentón Narelle sobre la región de Gascoyne y el noroeste del país transformó el cielo en un rojo sangre profundo, sumiendo a comunidades enteras en una oscuridad absoluta y terrorífica.
El fenómeno del "cielo de sangre"
El impactante color rojo que cubrió localidades como Shark Bay se debe a que los violentos vientos, que superaron los 200 kilómetros por hora (124 mph), levantaron vastas nubes de polvo rico en óxido de hierro, característico de las zonas áridas australianas. Testigos presenciales describieron que la visibilidad se redujo a cero en cuestión de minutos y que el aire se volvió "casi irrespirable" debido a la densidad del polvo.
Aunque el fenómeno visual es impactante, los expertos aseguran que no es inédito en la región debido a la composición del suelo, aunque la intensidad de esta tormenta en particular ha sido calificada como una de las más fuertes en décadas.
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Destrucción, apagones y falta de servicios
El ciclón, que tocó tierra con categoría tres, dejó un rastro de destrucción a su paso. La ciudad turística de Exmouth ha sido la más afectada, quedando prácticamente aislada del resto del país:
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Corte total de servicios: La ciudad permanece sin suministro eléctrico, sin agua corriente y con las comunicaciones interrumpidas.
Daños estructurales: Se reportaron destrozos en viviendas, estaciones de servicio y en el aeropuerto de Learmonth.
Impacto en el suministro de gas: Importantes operaciones gasíferas debieron detener la producción debido a los daños sufridos en la infraestructura por el paso del fenómeno.
Alerta por pérdidas millonarias en el agro
Más allá del daño en las ciudades, existe una profunda preocupación por el impacto en las zonas agrícolas, especialmente en las plantaciones de bananas cerca de Carnarvon. Los productores locales advirtieron que los vientos de esta magnitud son capaces de arrancar los árboles de raíz, lo que podría significar la pérdida total de las cosechas para el final de esta semana.
Afortunadamente, y pese a la violencia del ciclón, las autoridades de los servicios de emergencia no han reportado heridos ni víctimas fatales hasta el momento, mientras los equipos de rescate trabajan a contrarreloj para restablecer el acceso a las zonas más castigadas.
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