Jugar en la altura era peligroso e inhumano
Y un día la FIFA dijo basta. Los días en que se jugaban partidos en la altura se han terminado. En realidad, según lo informó el Presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociado “no se disputarán encuentros internacionales en canchas que se ubiquen a más de 2.500 metros de altura sobre el nivel del mar”.
Estos países, siempre que tienen la oportunidad, organizan sus partidos tanto entre equipos como de selecciones, en los lugares más altos de su territorio: La Paz (3.600), Bogotá (2.600m), Cuzco (3.350 m) y Quito (2.850 m) respectivamente. Ellos se escudan y quizás con toda razón en que "En la altura pude prepararse cualquier deportista" y que prueba de ello son 50 años del fútbol colombiano, 50 años del fútbol ecuatoriano y que no ha pasado nada en Bolivia", tal como lo expresó Jorge Luis Pinto, director técnico del seleccionado cafetero.
Pero la decisión de FIFA, además de basarse en cientos de ejemplos como estos, lo hace en causas médicas.
Varias fuentes indican que el rendimiento futbolístico, sobre los 2.500 m.s.n., difiere de si se el deporte se practicase sobre el llano. minutouno.com consultó al Dr. Claudio Zin quien aclaró algunas dudas con respecto a este tema. La explicación de por qué ocurre la deficiencia en el rendimiento “se da por la baja presión de oxígeno en lugares con esa altitud. Esta es muy poca, inferior al 10%. Un ser humano nacido en el llano, nace con 4.700.000 a 5.500.000 glóbulos rojos mientras que una persona que se crió a más de 2.500 m.s.n. posee entre 6 y 8 millones de estos. De esta manera, el cuerpo se ve forzado a fabricar una cantidad de glóbulos tan grande, que le es imposible hacerlo por el poco tiempo de adaptación con el que se va a jugar el partido”. Generalmente los equipos van dos días antes y algunos técnicos deciden llegar sobre la hora del partido, cuando lo normal y recomendado para desarrollar normalmente un deporte es ir con dos o tres meses de adaptación.
Entonces, la postura de FIFA parece acertada. “Jugar a tal altitud es antifisiológico. No se puede exponer a un deportista, por más entrenado que este esté, a estos riesgos físicos”. Según el Dr., “los síntomas que produce practicar algún deporte en la altura cuando no estás acostumbrado a hacerlo, son similares a los que siente una persona anémica. Pero no por falta de hierro en sangre sino por falta de glóbulos rojos.”
El debate seguirá. La discusión será eterna. O por lo menos durará hasta que los países afectados por la decisión, cesen en sus reclamos, entendibles por cierto. Ellos no tienen la culpa de haber nacido en donde lo hicieron. Y entienden que dentro del mismo territorio, ellos son quienes deben decidir en dónde jugar.
La decisión está tomada. Como máximo, se tendrán que conformar con llevar el fútbol hasta los 2.500 m.s.n. Pero analizando los variados ejemplos que existen sobre el tema y entendiendo la postura desde el punto de vista médico, podemos decir que esta vez, la FIFA tiene razón.
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