Jugar en la altura era peligroso e inhumano

Y un día la FIFA dijo basta. Los días en que se jugaban partidos en la altura se han terminado. En realidad, según lo informó el Presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociado “no se disputarán encuentros internacionales en canchas que se ubiquen a más de 2.500 metros de altura sobre el nivel del mar”.

Esta decisión, controvertida y debatible desde siempre, obviamente, iba a traer repercusiones en el mundo del fútbol. Y los primeros que pusieron el grito en el cielo, fueron aquellos que se creen más perjudicados por la misma. Por ejemplo, Bolivia, Colombia, Perú y Ecuador.


 


Estos países, siempre que tienen la oportunidad, organizan sus partidos tanto entre equipos como de selecciones, en los lugares más altos de su territorio: La Paz (3.600), Bogotá (2.600m), Cuzco (3.350 m) y Quito (2.850 m) respectivamente. Ellos se escudan y quizás con toda razón en que "En la altura pude prepararse cualquier deportista" y que prueba de ello son 50 años del fútbol colombiano, 50 años del fútbol ecuatoriano y que no ha pasado nada en Bolivia", tal como lo expresó Jorge Luis Pinto, director técnico del seleccionado cafetero.

Por otro lado, varios son los clubes que se han quejado, a lo largo de la historia, de que es injusto que se juegue en estadios que se hallan a esa altitud. Los casos son muchos y hay para todos los gustos. El más reciente y tal vez el que hizo que la rectora del fútbol mundial tomara la decisión fue el del pasado febrero cuando luego de que Flamengo de Brasil, jugó y empató 2-2 en Potosí, casi 4.000m por Copa Libertadores de América ante Real Potosí, después de ir perdiendi por 2-0, algo que fue considerado de hazaña en el país vecino. Por esto, el club rojinegro envió un comunicado a la CSF (Confederación Sudamericana de Fútbol) en el que aseguró que “de ahora en más preferimos perder los puntos que volver a jugar en la altura” por considerar ese evento en calidad de “antideportivo e inhumano”.

Otro caso y bien claro es el de la Selección Argentina. El 24 de marzo de 2005, por las Eliminatorias para el Mundial de Alemania, el equipo, en ese entonces dirigido por José Pekerman, logró vencer a Bolivia en una de sus capitales (la otra es Sucre), después de treinta y dos años, por 2-1. Es más que evidente que si un equipo con la calidad de jugadores y con la historia que tiene la Argentina, no puede ganarle a su similar de Bolivia en esa cantidad de años, es por algo. O más bien por donde. Ya que la razón es la altura. Porque el amplio historial entre estas dos selecciones como el de los argentinos ante Colombia o Ecuador, jugando la nuestra de visita, no es ampliamente favorable cuando jugando sobre el nivel del mar Argentina, gana casi siempre.

Pero la decisión de FIFA, además de basarse en cientos de ejemplos como estos, lo hace en causas médicas.

Varias fuentes indican que el rendimiento futbolístico, sobre los 2.500 m.s.n., difiere de si se el deporte se practicase sobre el llano. minutouno.com consultó al Dr. Claudio Zin quien aclaró algunas dudas con respecto a este tema. La explicación de por qué ocurre la deficiencia en el rendimiento “se da por la baja presión de oxígeno en lugares con esa altitud. Esta es muy poca, inferior al 10%. Un ser humano nacido en el llano, nace con 4.700.000 a 5.500.000 glóbulos rojos mientras que una persona que se crió a más de 2.500 m.s.n. posee entre 6 y 8 millones de estos. De esta manera, el cuerpo se ve forzado a fabricar una cantidad de glóbulos tan grande, que le es imposible hacerlo por el poco tiempo de adaptación con el que se va a jugar el partido”. Generalmente los equipos van dos días antes y algunos técnicos deciden llegar sobre la hora del partido, cuando lo normal y recomendado para desarrollar normalmente un deporte es ir con dos o tres meses de adaptación.

Entonces, la postura de FIFA parece acertada. “Jugar a tal altitud es antifisiológico. No se puede exponer a un deportista, por más entrenado que este esté, a estos riesgos físicos”. Según el Dr., “los síntomas que produce practicar algún deporte en la altura cuando no estás acostumbrado a hacerlo, son similares a los que siente una persona anémica. Pero no por falta de hierro en sangre sino por falta de glóbulos rojos.”

El debate seguirá. La discusión será eterna. O por lo menos durará hasta que los países afectados por la decisión, cesen en sus reclamos, entendibles por cierto. Ellos no tienen la culpa de haber nacido en donde lo hicieron. Y entienden que dentro del mismo territorio, ellos son quienes deben decidir en dónde jugar.

La decisión está tomada. Como máximo, se tendrán que conformar con llevar el fútbol hasta los 2.500 m.s.n. Pero analizando los variados ejemplos que existen sobre el tema y entendiendo la postura desde el punto de vista médico, podemos decir que esta vez, la FIFA tiene razón.

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