La condenan a 8 años de prisión domiciliaria por asesinar a su marido con olla de agua hirviendo

Télam
Por Télam
Una mujer que mató a su marido arrojándole agua hirviendo en la ciudad chubutense de Puerto Madryn fue condenada a ocho años de arresto domiciliario debido a que tiene un hijo discapacitado y la Justicia entendió que sería "cruel e inhumano" separarlos.

Fuentes judiciales informaron que la decisión fue adoptada por la Cámara del Crimen local en forma unánime, en el marco del juicio que se le siguió a Valeria Pérez Aquino (58) por el homicidio simple de su pareja, Julio Rocha Rocabado (60).

Los jueces Silvia Martos, Leonardo Pitcovsky y Rafael Lucchelli encontraron a la mujer responsable del homicidio pero, tal como lo había solicitado la fiscalía, la pena la cumplirá en su domicilio debido a que tiene un hijo discapacitado.

En el fallo, los magistrados explicaron que el chico tiene un "complicado cuadro de salud y depende de su madre para su alimentación e higiene".

"Sería cruel e inhumano separar a la madre de su hijo y enviarla a un establecimiento penitenciario significaría trasladar la sanción al joven", afirmó el juez Lucchelli al fundamentar su voto.

El magistrado propuso además que sería menester que Pérez Aquino concurra a una escuela para alfabetizarse, ya que es boliviana y sólo habla quechua, y que pueda abandonar su domicilio cuando tenga que acompañar a su hijo al médico. 

Ahora, la defensa de la mujer podrá solicitar todas esas medidas en favor de la imputada. Durante el juicio, asistida por una traductora, Pérez Aquino relató que la noche del 23 de marzo de 2007 su marido llegó a su casa "borracho", la agredió física y verbalmente y le ordenó que le preparara comida caliente.

Que ante las agresiones, ella pensó en dirigirse a la Policía para denunciar los malos tratos de los que era víctima, pero su esposo la increpó y le dijo que nadie le haría caso porque ella era "un animal".

Narró que en ese momento ella le pidió que se acostara y que mientras su esposo enviaba mensajes de texto, le arrojó el agua hirviendo.

Según la mujer, el hombre se cambió la ropa y abordó su camioneta en dirección al hospital, lo que le hizo pensar que se encontraba bien. Sin embargo, tras buscarlo por algunas casas, la Policía le informó que había muerto y quedó detenida.

Antes de que finalizara la audiencia, Pérez Aquino se puso de rodillas y pidió al tribunal que la perdonara. Lo mismo hizo la traductora "en nombre de toda la comunidad boliviana" y destacó que la mujer "ha sido muy sufrida".

Tras el ataque de la mujer, con la que había convivido 35 años, Rocha Rocabado sufrió quemaduras en el 63 por ciento de su cuerpo, especialmente en el tórax, la cabeza y los miembros superiores.

Además, el agua hirviendo se extendió a las cavidades nasales, boca y fauces por la deglución y aspiración del líquido, con el consiguiente distrés respiratorio agudo severo.

El 16 de febrero, la Cámara del Crimen halló culpable a la mujer del delito de "homicidio simple", pero tal como lo prevé  el Código Procesal de Chubut la pena se resolvió en una audiencia posterior, con el acuerdo de las partes.

Para atenuar la condena y fijarle el mínimo previsto, los jueces tuvieron en cuenta "la penosa vida de la imputada y las humillaciones de las que era víctima, a las que se refirieron  tanto los testigos como Pérez Aquino en su declaración".

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