“La Copa Libertadores es mi obsesión”. La Bombonera estallaba. La niebla comenzaba a desaparecer, pero el humo nacía de las tribunas. Es que Boca demostró anoche que tiene alma de Copa. De eso no hay duda. La ambición de muchos equipos de esta tierra parece tener un solo dueño. Y ahora va por su sexta consagración de América.
Nueve finales jugó hasta aquí el equipo argentino. La primera, allá por 1963, fue con derrota ante el poderoso Santos, que lograba así el bicampeonato americano (también se quedó con las respectivas Intercontinentales).
Después llegaría la época dorada de Juan Carlos Lorenzo. De la mano del Toto y con ídolos como Hugo Gatti, Rubén Suñé, Alberto Tarantini, Roberto Mouzo, Mario Zanabria y Vicente Pernía, Boca accedió a tres definiciones consecutivas. En el ´77 superó a Cruzeiro en una serie de tres partidos ya que en la ida y vuelta los locales se quedaron con la victoria por la mínima diferencia. El desempate fue en Uruguay, pero continúo la igualdad en cero: los penales le dieron la gloria a Boca por 5-4.
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Al año siguiente, la victoria fue clara: después de empatar en Colombia ante el Deportivo Cali, liquidó la serie en La Bombonera por 4 a 0, con goles de Hugo Perotti (2), Mastrángelo y Salinas. Pero en el 79 Boca iba a caer ante Olimpia por 2 a 0 en el global.
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Después llegaron los años de sequía. Fueron 21 hasta que la Era Bianchi lo volvió a colocar en lo más alto del Sur. La primera fue con el Palmeiras y la corrida de Bermúdez que hizo delirar al puñado de hinchas en el Morumbí con la victoria por los penales por 4-2. Luego llegó el Cruz Azul con mucha agonía. En México ganó con el gol de Marcelo Delgado, pero en casa cayó por el mismo resultado. Hasta que otra vez la alegría llegó desde los doce pasos.
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Descansó un año. Ese fue el tiempo que el Virrey estuvo fuera del club: se fue en diciembre del 2001, pero volvió 12 meses después. Y otra vez Boca llegó a la cima: bajó a Santos, el candidato de todos, con una jerarquía y una superioridad que apabullaron, con un global de 5 a 1.
Sin embargo, en el 2004 llegó el tercer tropezón en una definición. Esta vez probó un poco de su propia medicina ya que cayó ante el Once Caldas en Colombia y por penales.
Su rival, el Gremiobrasileño, jugó tan sólo tres finales, levantando dos Copas: 1983 ante Peñarol y 1995 ante Atlético Nacional de Colombia. En el ´84, cayó ante Independiente. Los números marcan que repitió cada 12 años y el ciclo cierra justo... ¿Repetirá?
Ahora quedó nuevamente en las puertas de la gloria. Con un equipo con muchos que saben de estas definiciones: Palermo, Riquelme, Ibarra, Clemente Rodríguez, Palacio… El rival es el Gremio de Brasil. Aunque Boca sólo depende de Boca.
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