*Denuncias de arreglo de partido, incentivación, incidentes… alguno de los condimentos que tuvieron los partidos definitorios de la cuarta categoría del fútbol argentino. *Ya sea por el campeonato o por el descenso, todo terminó desteñido.
Finalizó el torneo Clausura de la Primera División C. En la última fecha, Acassuso consiguió el bicampeonato y ascendió directamente a la B Metropolitana, mientras que Ituzaingó cayó por la mínima diferencia y jugará el torneo que viene en la D. Sin embargo, los ganadores y perdedores quedaron en un segundo plano, desplazados por las denuncias de arreglos, corrupción, incentivación e incidentes.
El viernes se jugaron los partidos que definían al campeón. Lamadrid, que llegaba puntero con un punto de diferencia, se enfrentaba ante Fénix en Pilar. Mientras que sus dos perseguidores más cercanos, Acassuso y JJ Urquiza, chocaban entre ellos. Todos debían arrancar a las 15.30 horas. Sin embargo, el único que arrancó en horario fue Lamadrid-Fénix. En la cancha de Platense, el otro partido empezó con 20 minutos de retraso, especulando con el resultado del oeste.
Después, dentro del campo de juego se definió el ganador. Fénix, uno de los equipos más flojos del torneo, vapuleó al puntero por 4-0 y Acassuso sumó los tres puntos que le permitió dar la vuelta. Sin embargo, en los vestuarios estalló la polémica: Sebastián Neuspiller, uno de los máximos referentes en Pilar, confirmó que había recibido algunos llamados para que su equipo ganara. “Más incentivo que ponerme la camiseta de Fénix no necesito. En la semana me llamaron de Acassuso y JJ Urquiza y me preguntaron si faltaba que pongan algo para que ganemos. Les contesté que no. Creo en el fútbol y no hace falta que me den algo de más. Lo que gano lo hago trabajando. Fénix no quería que le den la vuelta en su propia cancha y jugamos por la camiseta. Nada más que por eso”, explicó el goleador.
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La final por el descenso estuvo teñida por el mismo color oscuro. Ituzaingó debía ganarle a Dock Sud para mantenerse en la categoría. Mientras que San Miguel debía sumar de a tres ante Excursionistas y rezar por un tropezón del conjunto del oeste. Y los resultados sorprendieron: Ituzaingó cayó sobre el final por la mínima diferencia con un penal muy dudoso (el árbitro Gabriel Morandi vio mano cuando el balón pegó en el pecho del defensor), mientras que San Miguel goleó 4-1.
Ya durante el partido en el Bajo Belgrano comenzaron los incidentes. Sobre el final, los hinchas de Excursionistas comenzaron a insultar a los dirigentes por la floja campaña del equipo. Y un grupo fue en busca del presidente, Armando Mainolli. Intentaron agredirlo, pero apareció la policía (el operativo contaba con 180 efectivos, previendo esta clase de incidentes). El plantel de Excursio debió retirarse con una fuerte custodia.
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Unos kilómetros más lejos, el DT de Ituzaingó, Oscar Moralez, muy convencido, largó una muy dura denuncia. “Hay manejos turbios. Hubo cinco jugadores de Excursionistas que fueron para atrás”. Sin titubear, el entrenador prendía la mecha.
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Otra vez la polémica y denuncias de corrupción metido en el medio de la definición en nuestro fútbol. Esta vez en la cuarta categoría. Pero algo se convirtió en moneda corriente desde hace rato.
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