La fiesta de una pasión argentina
Más de 250 mil personas enloquecieron con la largada del rally. Hubo de todo: desde el salto de Robby Gordon con su Hummer hasta el abandono del argentino Javier Pizzolito antes de partir.
Hummer
rally dakar
Uno de los más ovacionados fue Marcos Patronelli, quien salió segundo en 2009 con su cuatriciclo, y que este año corre junto con su hermano Alejandro. “Es muy lindo lo de la gente, el cariño es inmenso”, dijo, agradecido, el piloto de Las Flores a minutouno.com. “La meta es llegar, tratar de hacer una buena carrera. Con mi hermano queremos ir juntos, tranquilos, ésa es la idea”, agregó.
La otra estrella fue Orlando "Orly" Terranova, aunque hubo que esperarlo un poco y recién desfiló pasadas las 17.30, la gente lo ovacionó y él respondió como se hace en estas ocasiones, pisando el acelerador, haciendo “hablar” al caño de escape y, obviamente, saludando a todos con la bandera argentina en mano.
“Estoy muy tranquilo, contento… Esto es increíble, hay mucha gente. Pero tenemos que hacer las cosas bien y espero que la Argentina sea una fiesta”, comentó Orly, desde arriba de su Mitsubishi Lancer, a minutouno.com. “¿Qué cuánto influye tener al público a favor? Empuja y hace que el auto viaje unos kilómetros más. Esta fiesta en África no existe, y además tenemos los mismos paisaje o más lindos”, sentenció el mendocino.
Pero no sólo los argentinos le pusieron color a la fiesta. Un grupo de brasileños, apenas unos cinco -todos vestidos iguales-, esperaba a sus compatriotas en Corrientes y Mitre, donde obligatoriamente los vehículos hacían la primera verificación, hablaban con la prensa y doblaban a la izquierda para emprender el camino hacia Colón. Allí, los equipos brasileños paraban y muchos bajaban a abrazarse con estos fanáticos.
La mala noticia del día fue el abandono de Javier Pizzolito porque se le incendió la moto minutos antes de largar debido a una pérdida de combustible. “No entiendo nada. La moto estaba en punto muerto, hubo chispas y todo se quemó”, contó el piloto, que todavía no puede creer cómo tuvo que ponerle fin a la competencia antes de largar.
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