La fiesta de una pasión argentina

Más de 250 mil personas enloquecieron con la largada del rally. Hubo de todo: desde el salto de Robby Gordon con su Hummer hasta el abandono del argentino Javier Pizzolito antes de partir.

Está claro que la gente es una de las razones por la que el Dakar se quedó un año más en Sudamérica. El seguimiento del público es increíble y, para muchos de los pilotos extranjeros, inentendible.

El rally largó el 1 de enero y la gente fue hasta Corrientes y 9 de Julio para ver este comienzo simbólico, porque desde el microcentro porteño los vehículos se fueron para Colón, en la provincia de Buenos Aires, y de ahí sí empezarán con las etapas de velocidad (la primera, hasta Córdoba)

La familia, unida, hizo de esta largada su plan para pasar el primer día de 2010. Muchos se llevaron la heladera de mano con comida y armaron un picnic en los pocos espacios verdes que hay en los bulevares que separan la avenida Corrientes de Cerrito.

Más de 250 mil personas asistieron a este impactante desfile de autos, motos, cuatriciclos y camiones. La zona aledaña al Obelisco se empezó a llenar alrededor de las 12 del mediodía, a pesar de que estaba pautado que los cuatris, los primeros en partir, pasaran por el podio recién a las 14.30.

Los políticos también estuvieron en la primera jornada del Dakar: Mauricio Macri, jefe de gobierno porteño, dio el presente en la largada desde temprano. Arriba del podio, representando al gobierno nacional -que trajo este raid en el año del bicentenario de Argentina-, estaban el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli; el ministro de Economía, Amado Boudou; y el secretario de Turismo, Enrique Meyer.

Ante tanta euforia del público, los pilotos acompañaron. Los conductores de los cuatriciclos manejaron sobre dos ruedas laterales y así giraron en círculos; las motos avanzaron haciendo “willy”; los autos aceleraron e hicieron rugir sus motores. Otros, más valientes, como el estadounidense Robby Gordon, no dudaron al momento de armar su show: después de subir al podio y hablar con los presentadores, metió marcha atrás con su Hummer negra, volvió a bajarse de la gran tarima, aceleró y despegó unos ocho metros del piso para que todo el público se enloqueciera.

Uno de los más ovacionados fue Marcos Patronelli, quien salió segundo en 2009 con su cuatriciclo, y que este año corre junto con su hermano Alejandro. “Es muy lindo lo de la gente, el cariño es inmenso”, dijo, agradecido, el piloto de Las Flores a minutouno.com. “La meta es llegar, tratar de hacer una buena carrera. Con mi hermano queremos ir juntos, tranquilos, ésa es la idea”, agregó.

La otra estrella fue Orlando "Orly" Terranova, aunque hubo que esperarlo un poco y recién desfiló pasadas las 17.30, la gente lo ovacionó y él respondió como se hace en estas ocasiones, pisando el acelerador, haciendo “hablar” al caño de escape y, obviamente, saludando a todos con la bandera argentina en mano.

“Estoy muy tranquilo, contento… Esto es increíble, hay mucha gente. Pero tenemos que hacer las cosas bien y espero que la Argentina sea una fiesta”, comentó Orly, desde arriba de su Mitsubishi Lancer, a minutouno.com. “¿Qué cuánto influye tener al público a favor? Empuja y hace que el auto viaje unos kilómetros más. Esta fiesta en África no existe, y además tenemos los mismos paisaje o más lindos”, sentenció el mendocino.

Pero no sólo los argentinos le pusieron color a la fiesta. Un grupo de brasileños, apenas unos cinco -todos vestidos iguales-, esperaba a sus compatriotas en Corrientes y Mitre, donde obligatoriamente los vehículos hacían la primera verificación, hablaban con la prensa y doblaban a la izquierda para emprender el camino hacia Colón. Allí, los equipos brasileños paraban y muchos bajaban a abrazarse con estos fanáticos.

La mala noticia del día fue el abandono de Javier Pizzolito porque se le incendió la moto minutos antes de largar debido a una pérdida de combustible. “No entiendo nada. La moto estaba en punto muerto, hubo chispas y todo se quemó”, contó el piloto, que todavía no puede creer cómo tuvo que ponerle fin a la competencia antes de largar.

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