La mala letra de los médicos genera graves errores en la prescripción de remedios

Una investigación de la cátedra de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) lleva registrados, en poco más de un año, más de mil doscientos casos de errores en la prescripción y suministro de medicamentos, en Corrientes capital y Resistencia, en Chaco.

La gran cantidad de nombres, la letra poco legible de los médicos, la falta de comprensión de farmacéuticos y enfermeros, junto con imprecisiones o parecidos en el nombre de los medicamentos, la similitud del etiquetado o de los envases, e inexactitudes en las dosis indicadas, posibilitan la aparición errores en la prescripción, administración o dispensación de medicamentos. Errores que son muy habituales, según publicó la revista Ciencia y Técnica de la UNNE, destinada a la divulgación científica y tecnológica.

“Aprender el manejo de nombres comerciales y genéricos es tanto o más complicado que saber un nuevo idioma” expresó Mabel Valsecia, titular de la cátedra de Farmacología y ejemplificó que para manejar inglés se requiere conocer aproximadamente dos mil palabras cuando existen más de 30 mil nombres de medicamentos.

Hasta el momento se llevan registrado más de 1200 casos la mayoría son informados en Corrientes, aunque también algunos son de Resistencia, muchos de los cuales son habituales por lo que pueden considerarse "errores comunes", es decir que son frecuentes y muy reiterados. Los errores hallados pueden ser prevenibles. Aquellos con similitud ortográfica, fonética o de presentación, se solucionarían con cambios por parte de las autoridades competentes.

Un caso por similitud ortográfica se da con los remedios "Activil" y "Activit" que por su semejanza algunas veces uno es prescripto en lugar del otro y viceversa, siendo que el primero tiene un efecto similar al Viagra y el otro contiene Vitamina C.

Un ejemplo llamativo es el del "Aldorón N.F." que está compuesto por el analgésico Diclofenac. Muchas veces se prescribe sólo como "Aldorón" sin las letras "N.F." siendo éste otro remedio que contiene Nimesulida, una sustancia considerada peligrosa y que está bajo vigilancia intensiva en Argentina por su potencialidad de producir toxicidad hepática.

En cuanto a la similitud fonética se encuentra el Agilex que, según lo detectado es común que se confunda con Agiolax, siendo el primero un analgésico y el segundo un laxante. Otro caso paradigmático hallado fue el de I.U. 400 recetado a una mujer en un hospital correntino por una complicación urinaria, pero sin embargo se le dispensó IBU 400 que ocasionándole una hemorragia digestiva con la consecuente internación.

Valsecia explicó que las fallas por similitud fonética, ortográfica o de presentación son los más prevenibles por ser errores en los listados de farmacias, pero los restantes errores son más difíciles de detectar ya que pueden cometerse en el trabajo diario de los médicos, los enfermeros, los farmacéuticos o los pacientes y una vez detectados requieren medidas locales para corregirlos.

En este sentido, la investigadora comentó que mediante este trabajo se logró la elaboración de una ficha de notificación, en la que los médicos y otros profesionales, así como las farmacias notifican de manera voluntaria errores encontrados y en cada caso se proponen soluciones para prevenir su repetición.

Además se pudo introducir la enseñanza de "errores comunes de medicación" en cátedras de Medicina, Enfermería y Kinesiología.

Existen grupos de investigación en errores en distintas instituciones de Argentina, "en este momento estamos intercambiando resultados y realizando estrategias para prevenirlos. "Se busca detectar el máximo de errores para luego diseñar una política al respecto no sólo en el plano local" expresó Valsecia. Y es que se busca que los entes reguladores nacionales puedan reparar estas imprecisiones en los medicamentos autorizados y que las instituciones afectadas por errores frecuentes tomen conocimiento del tema para poder implementar medidas correctivas y preventivas.

"Pretendemos que se instale una cultura del error, en la que se informen estos errores, ya que incluso pueden llevar a la mala praxis, quien acotó que estos estudios permitirán generar programas permanentes de notificación de errores médicos en hospitales y centros de salud del NEA.

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