La “mano de obra extranjera” en la cabeza de los investigadores del triple crimen

Los investigadores del triple crimen de policías ocurrido en las afueras de La Plata durante a madrugada del viernes comenzaron a priorizar algunas de las hipótesis sobre lo ocurrido, aún sorprendidos por los datos recabados en la escena de los homicidios, como la “pasividad” de las víctimas y la sangre fría y la crueldad de él o los asesinos.

Si bien se lanzó públicamente la versión de un ex convicto en busca de venganza, algunos especialistas consultados por minutouno.com descreen de la versión semioficial, con “la idea de instalar la imagen de un súper asesino que pudo reducir solo -y tal vez sin armas- a los tres policías”.

Además, otras dudas dejan aún planteadas las hipótesis más diversas. Se investiga si las víctimas fueron sedadas, si los asesinos hicieron tareas de inteligencia y hasta la posible participación de homicidas extranjeros.

Hay quien dejó trascender que en el Gobierno están sorprendidos por la pasividad de las víctimas, porque no atinaron a reaccionar ante el ataque. Uno de los jóvenes policías asesinados, según dijeron hoy fuentes policiales a minutouno.com, comía un sandwich en el momento de su muerte.

La falta de respuesta de los policías aporta algunos datos, pero también esconde otros. Por un lado, se sospecha que las víctimas estaban sedadas, para lo que habrá que analizar la cena y el agua corriente del lugar; por el otro, se supone que los dos jóvenes oficiales Ricardo Torres, de 26 años, y Alejandro Vatalaro, de 27, charlaban en la garita, mientras que el sargento Pedro Germán Díaz, de 45 años, dormía en el predio y despertó por los ruidos.


 


Hay una tercera línea, que tal vez intenten tapar las voces oficiales pero al mismo tiempo incitan con la hipótesis del crimen perpetrado por un único asesino que logró llegar hasta los policías y matarlos impunemente: la formación oficial es hoy más ineficiente que nunca.

Otro dato extraño revelado a minutouno.com es que hubo, 24 horas antes del hecho, una orden de servicio para que los titulares de las comisarías permanezcan en despacho, en una suerte de guardia permanente, ante la inminencia de las elecciones. Quien dio esa orden, olvidó exigir mayor vigilancia sobre puentes y estaciones de transmisión, como el caso del sitio atacado el viernes por la madrugada, más allá de que no hubo daños sobre las máquinas de comunicación policial.



Mano de obra extranjera


 


Debido a que los balazos y a los apuñalamientos son extraños en la criminología argentina, se sospecha también que el hecho pudo estar perpetrado por una banda de extranjeros y hasta se especuló con la posibilidad de que hubieran participado guerrilleros o ex guerrilleros relacionados con Sendero Luminoso. Sin embargo, hay quienes dicen que no hay resultados en la lectura del mensaje que puede hallarse en la forma en que se encaró el asesinato.

Aunque los crímenes mafiosos reconocen cierta liturgia, pues la violencia que sufre la víctima es el mensaje (a los soplones colombianos les hace una “corbata” con la lengua, por ejemplo), en este caso sólo sorprenden la crueldad y la saña: los efectivos fueron acribillados a tiros y apaleados.

Lo que no puede negarse es que no se esperaba un ataque de estas, ni de ninguna característica, en la planta. Un claro ejemplo brindado a minutouno.com por el comisario en retiro activo Luis Vicat lo deja en claro: “ ese mismo lugar fue atacado por Montoneros en los ´70, creo que en el ´77, pero había otro tipo de guardia y de atención sobre lo que ocurría. Se atacó la planta, pero la guardia estaba preparada para resistir un copamiento y ni siquiera hubo heridos de ninguno de los bandos. En este momento la vigilancia se había relajado mucho”, afirmó.

Al parecer, los investigadores no hacen pie en el factor sorpresa, pues el acceso al predio es hoy prácticamente libre. No había medidas de seguridad, siquiera un vallado, que pudiera haber advertido a los guardias sobre la presencia de uno o más extraños. El lugar ni siquiera cumplía con las reglas básicas de la protección de las instalaciones y esto facilitó el accionar de él o los asesinos.

Dejá tu comentario