La noticia perfecta
*Cuando lo que quiere escuchar la opinión pública tiene su crédito en la realidad aparece la conjunción más deseada por cualquier periodista: La noticia perfecta. * A raíz de los artículos publicados por este diario el Caso Pradón volvió a estallar en los medios. * El pacto de silencio empezó a caer y la opinión pública siente el alivio de saber que no se la pueda manipular permanentemente. *Historia de un brote místico que no fue.
Dos corrientes de aire de diferentes temperaturas colisionando entre sí crearon el 28 de octubre de 1991 en la costa Este de los Estados Unidos el mas subyugante espectáculo que los meteorólogos pudieron captar en el siglo XX. La llamaron "La Tormenta Perfecta": Vientos de 120 a 160 kilómetros por hora, olas captadas por boyas marítimas de 30 metros de altura y corrientes húmedas y cálidas devorando salvajemente todo lo que se pusiera a su paso hizo que las aguas literalmente se tragaran un barco pesquero – el “Andrea Gail”- que había salido en busca de una preciada carga desde el puerto de Gloucester, Massachussets.
Si existe la tormenta perfecta uno como periodista puede preguntarse: ¿Existe la noticia perfecta?
El periodista y escritor Miguel Wiñazky escribió un trabajo de notable factura titulado “La noticia deseada”.
“Qué pasa cuando la opinión pública rechaza la verdad? Se levanta como un imperio la noticia deseada, la noticia que la opinión pública elige creer”. Esta es la hipótesis de la obra de Wiñazky. La opinión pública decide creer que Yabrán no se suicidó, o Carlitos Menem no se accidentó pese a que la justicia demostró que ambas situaciones fueron en contrario a lo que la gente quiere creer de las noticias.
Sin embargo, cuando lo que quiere escuchar la opinión pública tiene su crédito en la realidad, allí el factor que aparece en escena es quizás la conjunción mas deseada por cualquier periodista: La noticia perfecta.
Esto es lo que sucedió con los informes que viene publicando minutouno.com respecto a los verdaderos motivos que provocaron el accidente de la vedette Alejandra Pradón hace casi tres años.
La información estalló en los medios y la vedette no tuvo peor idea que tratar de desmentirnos apareciendo en televisión y dando crédito a aquella máxima tan cierta y popular: “No aclares que oscurece”.
La opinión pública sintió que estaba siendo engañada, manipulada y hasta burlada cuando la presunta caída desde un séptimo piso daba lugar a todo tipo de conjeturas, menos a la verdad. Por eso el informe de este diario rebotó por doquier en los medios de difusión locales constituyéndose en "La noticia perfecta": Aquella que anhela escuchar la opinión pública y además es verídica.
La mayoría de las personas que han experimentado vivencias cercanas a la muerte tienen, casi sin excepción, un comprensible y lógico brote místico. Les ocurrió a los rugbiers uruguayos que se estrellaron en la Cordillera de los Andes y fueron rescatados con vida un mes mas tarde y hasta al colega Víctor Sueyro. Pero nuestra vedette de marras parece ser la excepción a esta regla: Pocos días después de su accidente recibía a las cámaras de TV como si su impostura fuera a perdurar permanentemente en el inconsciente colectivo de la sociedad sin que ningún medio periodístico se atreviera a decir lo contrario. De brote místico, ni que hablar.
Hace tiempo que la noticia que publicó minutouno.com venía siendo dictada de boca en boca en lugares tan distantes como los pasillos judiciales, los clubes de fútbol (de todo el país) y los recreos de los claustros universitarios.
La gente se sentía engañada y quería desahogar el sentimiento de burla contraído relatándose unos a otros lo que se sabía de esta historia. Y no era una leyenda popular lo que se transmitía en ese virtual boca en boca, mail en mail. Hasta algunos colegas de los futbolistas involucrados en el hecho se lo comentaban a familiares y amigos. Quien esto escribe recibió innumerables testimonios por correo electrónico acerca de los pormenores de la historia. Es más: Sabemos que un jugador partícipe en el encuentro íntimo estaba casado aquel 15 de marzo del 2004, pero preferimos no ofrecer ni la menor contraseña que pudiera ofrecer su identidad verdadera, pues no es nuestro objetivo perjudicarlo en su relación familiar. El resto de los pibes involucrados son todos solteros y sin compromisos al momento de los hechos, y aún así preferimos no dar sus nombres.
Quien reconoció que en su edificio vivía en ese momento el paraguayo jugador Nelson “Pepino” Cuevas fue la misma Alejandra Pradón en el reportaje que ofreció en el programa “De 9 a 12”, por Canal 9.
Una aclaración válida para este informe: El conductor Claudio Albarenque ofreció una pista muy interesante para avalar nuestra información. Dijo haberle preguntado a Fabricio Lallana en su momento porqué no había contado su versión de los hechos, y el joven entrerriano le confesó:”Me callé la boca porqué tengo códigos”. Un gesto de honor, un gesto caballeresco que no conocíamos al momento de redactar nuestro informe y que cabe reconocerle ahora. Pero si el código de Lallana fue silenciar algún hecho que pudiese perjudicar la imagen de su pareja, significa que la historia oficial no era cómo se contó hasta ahora.
Cuando la noticia deseada es la noticia perfecta, la opinión pública siente el alivio de saber que no se la pueda manipular permanentemente.
Mañana, en minutouno.com comentaremos el backstage de la investigación que hoy conmueve a gran parte de la opinión pública del país.
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