LA TELEVISIÓN VUELVE LOCA A LA GENTE
*La fama se filtra y cambia totalmente tu vida, la gente que cruzás habitualmente te trata de otra manera, y la que no conocés siente que es amigo tuyo de toda la vida.
Por EFE
La televisión enloquece tanto a los que hacen televisión como a los que la miran. A los que la hacen porque altera absolutamente su realidad: se es una persona antes de trabajar en la televisión y se es otra después. Perder el anonimato, la imposibilidad de caminar por la calle sin que nadie te mire, o tomar conciencia de que cualquier frase que digas, sea brillante o una pelotudez, puede influir en la vida de otra personas que ni siquiera conocés, tiene un impacto personal inevitable, muchas veces inconsciente.
Un ejemplo de estas “inoportunidades” típicas es el que sufrí durante un almuerzo muy formal en el Hotel Alvear: estaba charlando con unos anunciantes de lo más trajeados y seriotes, cuando de repente apareció un tipo que me saludó como si lo conociera de toda la vida y me dijo: “¡Qué bueno lo de los dinosaurios y el sexo anal!”, una teoría que yo había desarrollado en Polémica en el Bar la noche anterior, en un escenario obviamente propicio para hablar de un tema como ese. Por supuesto que los empresarios que estaban conmigo no entendían nada. Para mi, era una anécdota más en el capítulo de los desubicados.
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