La última vez que un argentino logró ser el rey en Francia

Ya han pasado casi tres años desde que Gastón Gaudio lograba coronarse campeón en Roland Garros. C asi tres años, de aquel grito eufórico que se oyó en todo París. Fue el domingo 6 de junio de 2004 luego de vencer en la final a su compatriota Guillermo Coria.

Ese, el día en que el oriundo de Temperley reinó en Francia, acá, por ejemplo jugaba la Selección de fútbol, en esos tiempos dirigida por Marcelo Bielsa, ante Paraguay por las eliminatorias del Mundial de Alemania y empataba 0-0. Boca, ganaba la Liga Nacional de Basket tras quedarse con la serie final ante Gimnasia y Esgrima La Plata por 4-2. En el plano internacional, George Bush se juntaba con el entonces Presidente francés Jaques Chirac para recordar el desembarco de las tropas aliadas en Normandía durante la Segunda Guerra Mundial y el dólar, aún no superaba los $3 en su cotización…

Pero en Francia, importaba otra cosa. El mundo del tenis se paraba para vivir el último partido de singles de los hombres: Gastón Gaudio vs. Guillermo Coria. Duelo de argentinos por primera vez en la historia del torneo. Y por primera vez, en veintisiete años, uno de los nuestros se iba a quedar con el segundo Grand Slam de la temporada, desde que el máximo ídolo del tenis argentino, Guillermo Vilas, lo consiguiera en 1977 ante Brian Gottfried y que aparte, iba a ser el encargado de entregarle el trofeo a quien ganase el partido.

Era un mediodía soleado en París. Las tribunas estaban repletas y el público disfrutaba de la presencia de estos dos jugadores que deleitaron durante las dos semanas del torneo por su carisma pero mucho más, por su tenis. Estaba todo dado para que se viva una final con todas las letras.

El primero y el segundo set los ganó el de Venado Tuerto por 6-0 y 6-3 respectivamente con un muy buen nivel por parte de Coria. Pero el destino de Gaudio ya estaba escrito. La historia quería que quien se adueñe de la edición 2004 de Roland Garros sea el hincha de Independiente.

Y así fue. Luego del descanso, antes de comenzar la tercera manga, que podía ser definitiva para que Coria gane, Gastón salió decidido a dar vuelta el resultado. Se lo llevó por 6-4 tras haberle quebrado el saque en el noveno game.

Ahora, Gaudio estaba firme en su decisión de empatar el marcador y llevarse la Copa.

Estaban
1-1 en el cuarto parcial, y el “Mago”, empezaba a sufrir calambres, por lo que debió ser atendido en reiteradas ocasiones. Esto, hacía recordar un viejo enfrentamiento entre estos dos “monstruos” del tenis en el Masters de Hamburgo del 2003, cuando Coria, afectado por los dolores musculares, lograba desconcentrar sin intención a su rival y así poder quedarse con el título alemán.

Pero por más que a los de afuera nos hizo rememorar aquella final de un año atrás, a Gastón pareció no afectarle. Porque se quedó con ese cuarto set por un contundente 6-1.

Ya algo mejorado de sus dolencias, arrancaba el quinto y definitivo set. 2 a 2 y hacía falta un campeón. El cansancio era notorio en ambos jugadores, aunque en Coria era más evidente. El "Gato"  estaba en su salsa. Hasta se daba el gusto de festejar algún que otro punto con la gente y arengarla para que haga ruido. El título de Roland Garros parecía estar encontrando un dueño…

Peleado como no había ocurrido en los anteriores parciales, el último fue épico. Como si a este evento nunca antes visto, no le faltasen condimentos: terminó 8-6 a favor de Gastón. Recordemos que en el torneo sobre tierra más importante de todos, en caso de ser necesario, se juega tie-break. ¿Quién gana? El que saca una ventaja de dos juegos luego de estar empatados 6-6. Por ende, había que ir hasta ocho u más. Y quien llegó primero y lo consiguió fue Gastón Gaudio.

No lo podía creer, como él mismo manifestaba en cada declaración que hacía por esos días.

La raqueta del “Gato” se escapaba de sus manos tan altas como la gloria que él estaba alcanzando. Feliz. Lleno de alegría se lo veía. Inesperado para todos. Incluso para el propio Gaudio. Pero tan increíble como majestuoso. Así, Gastón Gaudio se consagraba campeón de Roland Garros.

Dejá tu comentario