Las dos caras de Carmen Barbieri

*Si tengo que elegir entre la que nos hizo reír y nos conmovió en el “Bailando…” 2006 y la que ahora trajina la TV desplegando su enojo, me quedo con la de antes.

Una cosa es el show y la composición de diversos personajes para agregarle a “Bailando por un sueño” un toque de comicidad. En el jurado del programa de Marcelo Tinelli, cada quien interpreta un papel que incluye chascarrillos, retos, actuaciones. La idea es buena en la medida en que Graciela Alfano, Jorge Lafauci, Moria Casán y Gerardo Sofovich están allí para funcionar como jueces de un programa de televisión y no como miembros de la mesa examinadora de una escuela de danza. Tampoco está mal que los participantes del ciclo discutan, bromeen o interactúen con ellos. Pero desde que el lunes último Carmen Barbieri quedó eliminada del certamen, las cosas han tomado un cariz que es de lamentar.


 


Carmen y su marido, Santiago Bal, salieron con los botines de punta contra el jurado, especialmente contra Gerardo Sofovich, quien ayer dijo que les iniciará acciones legales. En el medio, hubo de todo en la pantalla: se ventilaron los sueldos que se pagan en “Bailando por un sueño”, se amenazó con peleas y “cachetadas”, se pasaron facturas de antiguos favores, se discutieron la cantidad de espectadores de los teatros durante la última temporada de verano, se habló de abogados, de grabar las emisiones de TV para ofrecerlas como prueba en juicio, etc. En definitiva, nada que revista demasiado interés para el público ni que aporte nada a las trayectorias artísticas de cada uno de los implicados en esos dimes y diretes; todos ellos gente adulta y de reconocida trayectoria en el medio.


 


A nadie se le escapa que “Showmatch” funciona como una vidriera y una eventual fuente de nuevos trabajos para quienes participan en él. La propia Barbieri enumeró en su reciente recorrida mediática cuántas puertas laborales se le han abierto desde que en 2006, ganó la primera edición de “Bailando por un sueño”, junto al soñador Cristian Ponce. Luego, Carmen integró el jurado del ciclo y en 2007, volvió a la pista. Lo que tal vez se le escape es que en las ediciones anteriores, ésas que le depararon otras oportunidades de trabajo, en el teatro y la  TV (donde actualmente conduce “El diario de Carmen”, en las mañanas de América), ella cautivó al público con su simpatía y sin necesidad de entrar en polémicas, reales o fingidas.


 


En la primera edición, Carmen supo meterse al público en el bolsillo desde la noche del debut, cuando le dijo a Marcelo Tinelli que hacía mucho tiempo que no bailaba profesionalmente y luego, con sinceridad brutal y desenfado, midió esa distancia temporal en kilos: “no bailo desde hace 15 kilos menos”. De allí en adelante, su tenacidad, su desempeño en la danza, y el vínculo que estableció con su soñador la llevaron al triunfo. En el trayecto, Carmen tuvo la ocasión de lucirse también como una gran actriz cómica y de seducir a la audiencia riéndose antes de sí misma que de los demás.


 


Cuando le tocó integrar el jurado, su paso de comedia con Gino Reni no tuvo desperdicios. Era una comicidad sin agresiones ni enojos ni declaraciones encendidas. Y el público, agradecido. Al fin y al cabo, uno enciende la tele tras una larga jornada de trabajo para pasar un buen momento. Para discusiones y zancadillas verbales, alcanza con las que se padecen a diario en la oficina, la cola del supermercado o los embotellamientos del tránsito.


 


Formo parte de los televidentes que en la primera edición del “Bailando…” desearon, de corazón, que Carmen y Cristian resultaran ganadores. Integro la gran franja del público que se conmovió cuando Carmen dijo, entre lágrimas, que “si tuviera la plata, yo le compraría la casa”, en referencia al sueño de Cristian de darle una vivienda digna a su familia, con la que vivía en un galpón en la localidad de Mechongué. Pertenezco al grupo de espectadores que admiraba su capacidad para sacar fuerza de flaquezas _o mejor dicho, de gordura_, y demostrar que unos kilos de más no son impedimento para conseguir lo que se ambiciona: ni siquiera ganar en show de baile de la TV.


 


Si tengo que elegir entre la Carmen que el año último nos hacía reír y emocionarnos y la que ahora despliega su enojo en la pantalla, me quedo con la de antes. Ojalá que pasados los días de furia, Carmen Barbieri vuelva a mostrarse como entonces.


 

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