Liberan a un hombre que mató a un ladrón y los jueces le piden perdón

*Juan Ramón Castillo mató a un delincuente de 16 años, fue sobreseído y los jueces Franco Fiumara, Jorge Multedo y Gerardo Gayol le pidieron disculpas por el procesamiento.
*Concluyeron que el hombre disparó "para defenderse".

NA
Por NA
La Justicia sobreseyó y le pidió disculpas a un hombre que mató a un joven de 16 años, quien junto a otras tres personas había ingresado a robar a la casa de un vecino y había golpeado salvajemente a toda su familia.

Los jueces le pidieron disculpas al imputado y reconocieron que "esto debería haber concluido en la etapa de instrucción" sin la necesidad de llegar a juicio oral.

"Cae de maduro que el imputado, al verse desbordado en cantidad de sujetos malvivientes activos, que al menos uno no identificado y con el revólver no habido, efectuó disparos en su dirección y el hoy muerto lo apuntara gatillando previamente al oirse las detonaciones", señalaron los jueces Franco Fiumara, Jorge Multedo y Gerardo Gayol.

Además, según el fallo, los jueces concluyeron que "se efectuaron los disparos para defenderse, sin poder saber por una lógica razón que hasta el momento de las pericias si el arma del delincuente era apta o no, lo que tornaría ridículo todo el sistema legal vigente si no comprendemos la dinámica del desarrollo del hecho, y la peligrosidad desmedida demostrada por los verdaderos delincuentes".

Una madrugada de pesadilla

El hecho ocurrió el 7 de noviembre de 2004 en horas de la madrugada, cuando tres jóvenes delincuentes ingresaron a una vivienda ubicada en Azul 6963, de la localidad bonaerense de González Catán, luego de romper la puerta de entrada.

Uno de los delincuentes se dirigió a la habitación en la que descansaba el padre de la familia, y luego de pegarle con el arma varios golpes en la cabeza e incluso gatillarle el arma, lo amenazó: "dame la plata y las joyas o los mato a todos".

Mientras tanto, otros tres delincuentes ingresaron a otra habitación donde descansaban su esposa, su sobrino y su hijo de 10 años, a quien le causaron una herida en la cabeza.

Pero el padre logró escapar, totalmente ensangrentado, y al subir a la terraza pidió ayuda a su vecino, Juan Ramón Castillo.

Ambos fueron por los techos hacia la vivienda y el imputado le pidió prestada el arma al vecino.

"Es así como el imputado se acerca a la vivienda en la que estaban los delincuentes, y en momentos en que uno de ellos lo apuntó con el revólver, Castillo efectuó tres disparos provocándole una herida mortal a uno" de ellos, señalaron los jueces.

Los cuatro delincuentes se dieron a la fuga pero uno de ellos, de 16 años, cayó muerto a 100 metros de la vivienda con un disparo en su abdomen.

Dejá tu comentario