Sabores con alma en Chacarita: el rincón que marida emociones y vino

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En el barrio porteño que no deja de reinventarse, Casa Seis se presenta como un refugio gastronómico donde la calidez, el vino y los sabores bien pensados son los protagonistas de una experiencia que invita a quedarse.

Casa Seis es el proyecto personal del colombiano Fidel Pérez Ochoa, un apasionado por la hospitalidad que decidió transformar un recuerdo de su infancia en un acogedor wine bar en el corazón de Chacarita. Fidel nació en un pueblo de Colombia llamado Chiriguaná, en la provincia de Cesar, donde vivía en la manzana cinco, casa seis con toda su familia; y así se originó su nombre “Casa Seis”. Después de haber liderado con éxito la cervecería BierHof en Palermo, Fidel apostó por algo distinto: un lugar acotado, de apenas 25 metros cuadrados, donde la cercanía con el comensal, el diseño cuidado y la armonía entre vinos y platos se combinan para crear una propuesta íntima y sensorial.

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Diseñado por el arquitecto Marcos Popp, el interior de Casa Seis evoca la estética de los bares de tapas europeos, con barras en microcemento azul petróleo y estanterías que exhiben etiquetas seleccionadas bajo una luz cálida. La atmósfera relajada se extiende a la vereda, donde las mesitas invitan a disfrutar del ritmo calmo de Chacarita, mientras se descorcha una buena botella.

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La carta de vinos -curada por la sommelier Florencia Turdera- ofrece más de cincuenta etiquetas de distintos rincones de Argentina, con propuestas que van desde varietales clásicos hasta joyas de pequeños productores. La selección incluye opciones frescas y aromáticas, como el roussanne-marsanne de El Porvenir, o blends patagónicos como el merlot-pinot noir de Piedra Parada. Espumantes, naranjos, blancos intensos, tintos potentes y vinos de cosecha tardía completan una paleta diversa para cada paladar.

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La cocina acompaña con platos pensados para compartir y realzar el vino. Hay bocados como zanahorias confitadas con yogur de sésamo y furikake; ricota gratinada con chutney casero de tomates y berenjenas; y naan grillado con cebolla de verdeo y miel especiada. Entre los principales se luce el asado cocido lentamente durante cuatro horas, que llega a la mesa con salsa criolla y ensalada fresca de repollo colorado. De postre, un guiño dulce a la infancia: “El postre Casa Seis”, un bizcocho de coco con mousse de café, espuma de leche con jengibre y crocante de avellanas.

Además de la carta enológica, Casa Seis suma cervezas, mocktails de frutas y algunos cócteles clásicos para quienes prefieren otras alternativas.

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En definitiva, este espacio no es sólo un wine bar: es una pequeña casa del sabor, donde cada detalle está pensado para que el disfrute sea tan protagonista como el vino. Fidel Pérez Ochoa logra así condensar su historia personal en una propuesta sensible, sofisticada y profundamente hospitalaria.

Dirección: Guevara 495, Chacarita.

Instagram: @casaseisba

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