Llega la primavera y aumentan las consultas por la alergia estacional que causa el polen

*Son el lado “molesto” de la primavera
*El polen que liberan ciertas plantas en esta época del año dispara una reacción alérgica en alrededor del 15% de los argentinos.

Con la primavera aparecen las flores, el calor y... las alergias. “Son un verdadero calvario para mucha gente”, confiesa el Dr. Ricardo Zwiener, fellow del Servicio de Alergología e Inmunología clínica en el Hospital Universitario Austral. Según el médico, y en base a estudios mundiales y a cifras de la Organización Mundial de la Salud, cerca del 15% de los argentinos serían alérgicos.



Picazón e irritación de ojos, de nariz, de paladar y faringe, estornudos, fatiga, lagrimeo, conjuntivitis... Estos signos pueden indicar la presencia de rinoconjuntivitis, la manifestación más común de la alergia estacional. ¿El responsable? “Las lluvias polínicas primaverales”, sintetiza el Dr. Zwiener. En otras palabras: el polen, granos microscópicos liberados al viento por las plantas para la fecundación, que desencadenan la reacción.



“La alergia es una defensa exagerada del cuerpo frente a algo que percibe como un agente nocivo, cuando en realidad es un estímulo inofensivo”, explica el especialista. Se considera una enfermedad sistémica –que afecta a varios órganos a la vez– y crónica, y hay cifras que indican un aumento progresivo de la población alérgica en el mundo. En los Estados Unidos es tan preocupante el tema que junto al pronóstico del clima figuran alertas por la cantidad de granos de polen en la atmósfera.
 
¿Se puede tratar?



El Dr. Zwiener cuenta que durante estos meses, y puntualmente a partir del 3 de septiembre, cuando se detectó un cantidad elevada de polen en el aire, aumentó significativamente el número de consultas en el Servicio de Alergología del hospital. Vienen para dar con un diagnóstico certero y para tratarse. A los alérgicos se les propone los tres pilares del tratamiento: evitar la exposición al polen (u otros factores), fármacos y la inmunoterapia.



Con respecto al primero, el Dr. Gustavo Marino, jefe del Servicio, señala que “hay sustancias que no pueden evitarse en su totalidad, pero pueden tomarse medidas para reducir los ataques”. Recomienda, por ejemplo: minimizar la actividad al aire libre en días calurosos y ventosos, adquirir aire acondicionado con filtros para polen, no dormir con las ventanas abiertas, usar anteojos de sol y viajar con las ventanillas cerradas.



En segundo lugar, el Dr. Zwiener explica que existen fármacos en forma de sprays nasales o bronquiales y antihistamínicos que se recetan cuando aparecen los síntomas, para aliviarlos.


 


Finalmente, el Dr. Marino destaca que para quienes no mejoran con estos medicamentos o que están cansados de recibirlos, la OMS aconseja el tratamiento desensibilizante. “Con los avances actuales se puede llegar a controlar los síntomas en forma permanente. El tratamiento consiste en administrar alergenos, como el polen, progresivamente, por vía subcutánea o sublingual, para generar tolerancia o acostumbramiento del sistema inmune”, explica el jefe del Servicio. “Su fin es disminuir la capacidad de reacción de la persona”.



En resumen, los alergólogos enfatizan que hoy por hoy existen varias opciones para controlar el problema “y disfrutar de una primavera sin alergias”.

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