Lo que pasa en Las Vegas, queda en Las Vegas

*Por T. Night.

Es difícil decidir por donde empezar a hablar de la ya conocida ciudad del pecado, pero vamos a tratar de darle un orden.


 


En el medio del desierto del estado de Nevada queda un lugar donde reinan los vicios, el juego, la prostitución y la noche, que puede llevar a pecar hasta al más santo del mundo. Las impresionantes edificaciones, las luces que a uno lo dejan boquiabierto y la buena onda de la gente de una ciudad extraña pero que le agradaría a cualquiera.


 


Demás esta decir que está todo preparado para que la gente vaya a apostar, es por eso que los hoteles, la comida y la noche no son caros y están así para darte la facilidad a que te tientes a apostar una ficha o jugar con naipes.


 


En Estados Unidos, al menos en la mayoría de los lugares, te prohíben el cigarrillo, pero acá podes fumar hasta en los más insólitos.


 


Las máquinas de juegos las encontrás desde que bajas del avión y en cualquier lugar donde estés. Esta claro que los casinos están abiertos las 24 horas, así que si andas con insomnio, podes bajar tipo 4 de la mañana y apostarte todo al colorado 36 antes de intentar volver a la cama.


 


La infraestructura de los Hoteles es algo de otro planeta. Desde los ya conocidos Bellagio (El de la película La Gran Estafa) con su fuente de agua y luces o el Caesars Palace tan conocido por sus peleas de boxeo como en el MGM. También existen los temáticos como el París con una replica exacta de la Torre Eiffel, el New York con la estatua y una gran montaña rusa que te lleva por afuera de la ciudad o el mismo Excalibur, ambientado todo como en la época del Rey Arturo.


 


Hay otros dos se destacan también: El Luxor, con forma de pirámide y temático (como si estuvieras en Egipto), tiene uno de los boliches más populares de la ciudad: el Lax Nightclub, donde generalmente se presentan Paris Hilton o Britney Spears (pero se ve que yo no andaba de suerte y me tuve que conformar con un show de Paul van Dyk, que no es poca cosa).


 


El lugar no es para más de 800 personas. Las mujeres son preciosas, se te van los ojos, aunque aseguro que cada una tiene su precio. A las camareras se ve que les piden el requisito que tengan pechos grandes y que luzcan vestidos cortos de color rojo. Llevan a las mesas los pedidos con las típicas estrellitas de pirotecnia que se usan en navidad y en un momento de la noche las ponen a tirar dólares para abajo desde un balcón. De no creer.


 


El otro hotel destacable es el Palms, donde en el piso 20 hay mesas de juego con croupiers mujeres vestidas de conejitas y en el 21 es el lugar de la disco VIP, de Playboy. No es muy grande, pero el lujo es lo importante, con un techo que se abre y un balcón con sillones para poder ver todo Las Vegas iluminado. Los precios para ir a bailar son iguales en todos lados: 20 dólares.


 


Por la calle aparecen las ofertas de lo que se te ocurra. En todas las cuadras del Boulevard te llenan con tarjetas de prostitutas con la foto, el teléfono, cotización y te informa que en 15 minutos podrían estar en tu habitación. Otras ofertas que recibí fueron de drogas (no podían dejar de aparecer en una ciudad así) y hasta de documentos falsos.


 


Si lo que se quiere es disfrutar de otro tipo de salida nocturna, se presentan los mejores espectáculos. Desde los magos ilusionistas David Copperfield o Lance Burton, pasando por el musical Los Productores hasta el Cirque Du Soleil o una buena pelea de Box en el MGM. Pero no son nada baratos porque los precios rondan los 100 dólares.


 


Es la ciudad perfecta para pecar, ya que te dan todo al alcance de la mano. El lugar ideal para quienes disfrutan de la noche, de jugar o para apreciar de los mejores shows del mundo.

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