Los japoneses estudian cómo reír
Reacios a expresar sus emociones, con su indiscutible fama de inescrutables, los japoneses están creando escuelas de la risa y están estudiando el tema a nivel universitario para ver el efecto que tiene sobre la economía.
El interés es tal que hasta fundaron un Instituto Japonés de
Su director, el profesor de sociología de
De manera que si en una ceremonia oficial estamos partiéndonos de risa, pero no podemos expresarlo, la máquina de Kimura podrá medir con precisión el grado, voluntario o no, de comicidad del discurso.
Compañías como Sony y Olympus se están poniendo al día con el tema y destinando más fondos de su presupuesto al estudio y "producción" de la risa.
Las dos compañías pusieron a la venta cámaras digitales que sacan automáticamente fotos apenas capta que alguien que está enfocado se ríe.
Otras compañías están creando programas informáticos para medir no sólo la intensidad sino la calidad de la risa.
Pero no sólo por medio de la máquina buscan los japoneses la elusiva risa de cada día.
Hay también muchos consultores en el tema.
Uno de ellos, Yoshihiko Kadokawa, asegura que la risa es dinero a la hora de vender un producto.
"Las sonrisas son como el agua embotellada y el té. Tradicionalmente, nadie pensaba que había que pagar por consumirlos. La gente entiende que la sonrisa puede servir como lubricante a la hora de cerrar un negocio", dijo Kadokawa.
Cientos de empresas japonesas parecen estar tomándose esta opinión muy en serio.
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