Los jóvenes de hoy no saben las tablas de multiplicar porque “estudiar de memoria” estuvo prohibido

*Antes, los chicos salían de la escuela sabiendo las tablas de multiplicar.
*¿Qué pasa que la mayoría de los jóvenes de hoy no sabe cuánto es 6x9, si hubo avances en el terreno de la pedagogía?

La educación funcionaba de una manera cuando mis padres iban a la escuela (allá por 1948). De una manera bastante autoritaria, enciclopedista y mecanicista, si se quiere, pero funcionaba. Por lo menos, los chicos salían sabiendo las tablas de multiplicar.


 


¿Qué pasa que la mayoría de los jóvenes de hoy no saben cuánto es 6x9, si hubo avances en el terreno de la pedagogía?


Lo que pasa, sin duda, es que pagan el precio del extremismo: de una educación centrada en aprender procedimientos mecánicamente (todos sabían que 6x9 era 54, aunque pocos chicos podían explicar por qué llegaban a ese resultado) y memorizarlos, se pasó al polo opuesto, a un modelo muy interesante basado en la construcción y en la comprensión pero… al que se le erizaban los pelos de la nuca cuando escuchaba la frase “estudiar de memoria”.

Hoy en día, en las escuelas que aplican pedagogías de avanzada, se trabaja con los procesos y se llega a comprender cómo funcionan -entre otras cosas- las tablas de multiplicar. Pero ahora se sabe que después de que lo comprendieron, los chicos tienen que estudiarlas de memoria para poder contar con esos saberes como herramientas y no quedarse trabados frente a un problema sumando 6 veces 9 para alcanzar el resultado de 6x9.

En la época de mis padres, los chicos directamente  las aprendían de memoria y no se las olvidaban más, porque la vida con menos tecnología estimulaba su uso. Hoy, esa generación que nunca estudió las tablas o que las estudió muy poco, no las retiene porque no las usa (siempre tiene a mano alguna calculadora –en el celular, en la computadora, etc.- que le saca las papas del fuego). Y con esto no demonizo la calculadora, que hoy se lleva a la escuelas para enseñarles a los chicos a pensar, con unos ejercicios que harían las delicias de cualquiera a quien le gusten un poquito los números, pero sí entiendo que hay una generación “perdida”, que por culpa de los extremismos educativos se quedó sin aprender muchas cosas fundamentales.

Las buenas escuelas reparan este error y mandan a los chicos a estudiarse las tablas de memoria, aunque la tarea no les guste ni a ellos ni a sus padres. Con suerte, los jóvenes del futuro podrán contar con esa herramienta, porque si bien está buenísimo que un chico de 10 años maneje el Outlook, el Msn, el Paint y miles de programas más, no hay que dejar de lado las herramientas más básicas: pueden saber cómo construir un rascacielos, pero si no tienen pico y pala, dudo que puedan empezar.

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