Los jóvenes en la era del casting
*Los 20 elegidos para participar en el ciclo “High School Musical, la Selección” son la muestra de una generación consciente de que las oportunidades son escasas. Apenas les ofrecen una, la toman por el cuello y le sacan el jugo.
“Ésta es una oportunidad y voy a aprovecharla al máximo”: la frase estuvo en boca de varios de los veinte jóvenes a los que Marcelo Tinelli y Adrián Suar les anunciaron, el domingo último, en Canal 13, que habían resultado elegidos para el ciclo “High School Musical, la Selección”. A través de dicho programa, se determinará la pareja protagónica de la película “High School Musical” en su versión argentina.
A la convocatoria de Disney, Ideas del Sur y Canal 13_empresas responsables del emprendimiento_, para jóvenes de 16 a 24 años de edad que supieran bailar, cantar y actuar, se presentaron en su momento 26.000 aspirantes. En ese marco, se comprende que la veintena de chicos y chicas que aprobaron las diversas pruebas de evaluación, realizadas durante cinco semanas por el productor musical Afo Verde, el compositor Fernando López Rossi y el coréografo Ricky Pashkus, sintieran que ya habían tocado el cielo con las manos.
Pero lo que me movió a pensar fue el sentido de “la oportunidad” que exhibieron esos jóvenes, deseosos de beberse la vida a borbotones. Ellos son parte de una generación acostumbrada a patear los casting con el mismo tesón con el que otras generaciones con inquietudes artísticas han buscado sus oportunidades entrando como “tiracables” en la TV _tal el caso de Alberto Olmedo_ o probando suerte en sótanos que funcionaban como teatros_ Enrique Pinti, por ejemplo_ o pidiéndole a una figura consagrada que les diera la ocasión de demostrar su talento. Hoy día, la puerta de entrada a la industria del espectáculo tiene un nombre en inglés: se llama casting.
Lo sé de boca de jóvenes y adolescentes que recorren el espinel de las productoras, los canales de televisión y las agencias de modelos: someterse a un casting exige, antes que nada, ejercitar la paciencia. En esas largas filas de aspirantes, pueden ganarte por cansancio. La clave está en saber esperar sin desesperar. Y en tener nervios de acero para enfrentar la frustración, que es moneda corriente porque la cantidad de candidatos es siempre extremadamente superior al número de puestos a cubrir. Y ocurre que los chicos aprendieron rápidamente las reglas de ese juego, y las aceptan.
Puestos a desentrañar los códigos de la industria del entretenimiento a la que quieren pertenecer, los jóvenes también captaron que en estos tiempos, el mercado es básicamente impaciente. A nadie, sean principiante o consagrados, es capaz de regalarles el tiempo de unos cuantos fracasos hasta alcanzar el éxito. Hoy es tómalo o déjalo; demuestra tu talento “ya” u olvídalo para siempre. Es por eso, tal vez, que uno de los elegidos para “High School Musical, la Selección”, a pesar de su juventud, dijo que tal vez ésa fuera su “última oportunidad”.
Si de gustos u opiniones se trata, es probable que la mayoría de los adultos votemos por un mundo donde a la gente se le permita equivocarse, aprender de sus errores y volver a intentarlo. Pero ésa no es la realidad actual: en la industria del espectáculo, en el comercio, en las profesiones liberales y en casi cualquier puesto de trabajo, la vida es vértigo. Así las cosas, los jóvenes han desarrollado tempranos anticuerpos contra la frustración y un afilado sentido para detectar las oportunidades, tomarlas por el cuello, y sacarles el jugo.
Ellos captaron el mensaje que expresa o tácitamente les transmiten los adultos: que todo es ahora o nunca. Y que cuando la vida te dice “ahora”, no queda margen para la duda o el error. Y mucho menos para la pereza o las mañas.
Alguien se estará preguntando si, de verdad, saldrá ganando esta generación que no despega el pie del acelerador apenas le permiten entrar en la carrera. El tiempo lo dirá. Pero lo único seguro es que por el momento, no les queda otra alternativa fuera de la que ellos mismos expresan en la tele cuando dicen que van a “aprovechar al máximo” la “oportunidad” que se les ofrece. A mi modo de ver, merecen tener suerte.
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