Marcelo Tinelli: los secretos de un largo romance

*¿Cómo hace el conductor de “Showmatch” para que el paso del tiempo no desgaste el idilio que comenzó hace muchos años?

Un día se miraron, se gustaron y comenzaron el idilio. El largo tiempo transcurrido desde entonces no ha conseguido desgastar el romance entre Marcelo Tinelli y el rating. En los últimos tres días, la temperatura de esa pasión de larga data está en boca de todos.


 


En la noche del miércoles, con un pico de 43.7 puntos de rating, y 36.4 puntos de promedio, “Showmatch” no sólo fue el programa más visto de la TV argentina sino que le permitió a Canal 13 sacarle varios cuerpos de ventaja a Telefé en esa franja horaria. Dicho en números, Tinelli enfrentó a tres ciclos de dicha emisora: “Gran Hermano (Edición especial) que marcó 17.6 puntos de rating promedio; “El capo”, que obtuvo 13.1 puntos; y “CQC” con 13.5 puntos.


 


El día anterior, la tendencia fue la misma: “Showmatch” se alzó con 35.7 puntos de promedio mientras que los ciclos de Telefé obtuvieron las siguientes marcas: “GH”, 20.4 puntos; “El capo”, 14.6 y “La liga”, 11.0.


 


El lunes último, hubo más de lo mismo: Tinelli se llevó un promedio de 34.8 puntos mientras que “El capo” obtuvo 15.6 y “GH (trasnoche)” 14.2.


 


Se podría pensar que esta explosión de audiencia obedece a la curiosidad que despertó la incorporación del caño en “Bailando por un sueño”. Pero ese razonamiento no alcanza para explicar el fenómeno de fondo, es decir, los 18 años que el programa de Tinelli _ antes con el título de “Videomatch” y ahora como “Showmatch”_ lleva cautivando a las grandes audiencias. En todo caso, la danza en el caño es uno de los tantos recursos que ha instrumentado el ciclo en sus numerosas temporadas.


 


A mi juicio, hay un puñado de motivos que ayudan a entender el secreto del romance entre Marcelo Tinelli y el rating. A saber:


 


El carisma televisivo del conductor. Dicen los expertos en cine y en televisión que con la cámara no hay medias tintas: esa dama arbitraria se enamora o no se enamora de la persona que se le pone enfrente.


 


Quien no consigue seducir a ese ojo implacable y veleidoso, podrá mostrarse en la pantalla como un buen profesional de la actuación, el periodismo o la conducción, según sea el caso. Pero en el universo de la imagen, eso no alcanza para convertirse en una figura de altísima popularidad, como es el caso de Tinelli. En cambio, cuando la cámara se fascina con una presencia, entonces, nace una estrella.


 


Está claro que la cámara se encandiló, allá lejos y hace tiempo, con el jovencito oriundo de Bolívar que un buen día decidió probar suerte con “Ritmo de la noche”. Y desde entonces, no ha dejado de mirarlo, embelesada.


 


La habilidad de Tinelli para detectar el aire de los tiempos y actuar en consecuencia. Los gustos, los deseos y los estados de ánimo de la gente se modifican. Y, además, los televidentes somos infieles por naturaleza. Hoy te miro porque tu programa coincide con lo que yo estaba esperando. Mañana te ignoro porque tu ciclo y yo ya no vibramos en la misma sintonía.


 


La experiencia demuestra que Marcelo Tinelli sabe tomarle el pulso a los cambiantes humores de la sociedad argentina, y que no duda en adaptar su producto a esos vaivenes.


 


En la década de los noventa, por caso, no bien la fiesta de la convertibilidad empezó a deslucirse, “Videomatch” dio un giro en el “pum para arriba” e incorporó las voces críticas de “los reporteros”. A medida que la clase política comenzó a saturarnos, el ciclo nos ofreció a los ciudadanos-televidentes la posibilidad de una venganza mínima, pero venganza al fin: la de ver a los políticos ridiculizados, la de ver nuestra bronca reflejada en las imitaciones que les hacían los cómicos.  


 


La flexibilidad que ejercita Tinelli en su condición de  productor. En una época tan vertiginosa como la que vivimos, la rigidez es mala consejera en cualquier campo. Y en la TV, es peor que en ningún otro. Consciente de esa realidad, Tinelli se permite el ejercicio del ensayo-error. Cantidad de fórmulas de lo más disímiles ha probado en los últimos años: el show del chiste, 30 segundos de fama (con adultos y en su versión kids), el concurso de canto para niños, un juego con bichos y alimañas, “El regalo de tu vida”, el “Bailando…”, el “Cantando”, entre otras. Y próximamente, “Patinando por un sueño”.


 


La ventaja de tener un equipo de producción todo terreno. Un  ciclo que va probando formatos tan diversos es de realización imposible a menos que se cuente con productores capaces de jugar en todas las canchas. En tal sentido, Tinelli ha conseguido un dream-team.


 


Los méritos de un equipo de Comunicación y Prensa que apuesta fuerte. En 2006, cuando “Showmatch” estrenó los dos formatos que tantas satisfacciones le deparan _  el “Bailando…” y el “Cantando…”_, en materia de difusión, Ideas del Sur se movió a contramarcha de la corriente dominante.


 


Por aquel entonces, los canales acostumbraban a mezquinarles sus figuras a las emisoras de la competencia. ¿Qué hizo “Showmatch”? Exactamente lo contrario: abrió las puertas de su productora a los movileros de los programas de radio o de TV y a los cronistas de los medios gráficos. Más original aún, autorizó a los famosos que bailaban o cantaban en el ciclo de Tinelli a trajinar sin desmayo los estudios de los otros canales.


 


¿El resultado? Ganaron todos. Las figuras gozaron de una exposición multiplicada que les trajo agua al molino de sus propias carreras. Los ciclos que las invitaban aumentaron notablemente sus propias marcas en la planilla del rating. “Showmatch” se vio beneficiado con un nivel de repercusión mediática sin precedentes.


 


La movida fue tan eficaz que marcó tendencia. Hasta “Gran Hermano”, en su edición 2007, tomó por esa senda y dejó que los eliminados de la casa recorrieran el espinel mediático.   


 


 


La decisión de Tinelli de no renunciar al personaje que supo enamorar a la cámara. Los formatos cambian pero el perfil televisivo con el que Marcelo Tinelli conquistó al público conserva la identidad: el muchacho que se parece a cualquier otro, el que chacotea con su equipo, el que se suma al show del modo en que éste venga barajado.


 


Así, a diez años de haber fundado Ideas del Sur, el conductor tiene el buen tino de dejar fuera del estudio el traje del empresario, para seguir componiendo su personaje televisivo: el que se suma al trencito de Iliana Calabró, se saca la camisa, se trepa a un escritorio, o se tira al piso para parodiar las destrezas gimnásticas de algún participante.


 


Con esos elementos en la manga, Marcelo Tinelli ha hecho de su ciclo un verdadero tanque. Sea para amarlo o para criticarlo, lo cierto es que millones de televidentes lo miran cada noche desde hace dieciocho años.

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