Matan a balazos a dos policías en la Ciudad
*Un efectivo en actividad, pero con licencia médica, fue asesinado en Caballito, cuando regresaba caminando a su casa y dos delincuentes lo interceptaron.
*Un suboficial mayor retirado murió al enfrentarse con ladrones que asaltaban un comercio de computación en Saavedra.
Un sargento de 42 años y un suboficial retirado de la Policía Federal, de 60, fueron asesinados a balazos en la tarde de ayer por delincuentes que escaparon, en sendos intentos de robo registrados en los barrios porteños de Caballito y Saavedra, informaron fuentes policiales.
El sargento Eduardo Rubén Ocantos murió en la calle tras ser interceptado cuando volvía a su casa vestido de civil, mientras que el policía retirado, identificado como Juan Carlos Dacka, cayó durante un atraco a un local de computación.
El primero de los episodios se produjo en la zona de Caballito minutos después de las 16:00, cuando el sargento en actividad, actualmente bajo una prolongada licencia médica debido a la
operación que recibió por una hernia de disco, regresaba caminando a su casa, en Acoyte al 700.
Según los voceros, Ocantos había salido minutos atrás del cajero de una sucursal del Citibank -de donde retiró una suma menor a cien pesos-, y recibió los balazos en la esquina de Avellaneda y Ambrosetti.
Luego de un forcejeo, el efectivo recibió dos disparos, uno en el pecho y otro en la pierna, razón por la que murió antes de llegar al Hospital Durand. Sus agresores lo interceptaron a bordo de una motocicleta y luego de cometer el crimen, escaparon de contramano por Avellaneda.
Los voceros de la fuerza indicaron que Ocantos se desempeñaba en la comisaría 52, ubicada en avenida Cruz y Cafayate, en Villa Lugano. El otro episodio ocurrió en Saavedra, cuando tres delincuentes ingresaron a cara descubierta a robar a un local de venta de accesorios de computación.
Según el testimonio brindado por testigos del hecho, dos de los ladrones estaban armados y otro se hizo pasar por cliente. Los tres sujetos habían estado en el lugar por la mañana, seguramente para conocer los movimientos del comercio, ubicado en la esquina de las calles Vilela y Amenábar.
En ese local de venta al público se hallaba Dacka -retirado de la fuerza en 1986-, quien intentó evitar el asalto, momento en el que uno de los maleantes lo fusiló a sangre fría. El homicida le efectuó cuatro disparos desde muy corta distancia y las balas ingresaron en el pecho del policía retirado,
causándole la muerte en el acto.
Luego de este episodio, el trío de delincuentes se dio a la fuga del comercio sin robar nada, y el personal de la comisaría 35, con jurisdicción en la zona, inició un operativo para encontrarlos.
Dacka era casado y tenía una hija, quien llegó al lugar del episodio junto a su madre, y luego de conocer la noticia, ambas debieron ser atendidas por los médicos por una crisis de nervios.
En declaraciones a la prensa, un vecino del local indicó que el policía jubilado "se dio cuenta de que tenían una actitud sospechosa" aunque no tuvo tiempo de poder sacar su arma.
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