35 balazos

Escribe Mauro Szeta

La víctima cometió un error que se convirtió en su certificado de muerte. Fue a bailar al boliche Tropitango de Talar de Pacheco. Se cruzó con un "transa" de la droga del barrio y no tuvo peor idea que increparlo al grito de "vos sos un transa". A los segundos, la decisión criminal, la decisión de ejecutarlo, ya estaba tomada. 

Emilio García, de 18 años, salió del boliche a las 6 del sábado. Lo siguieron hasta su casa, en el barrio San Pablo de Talar, y allí lo emboscaron desde dos autos. Le dispararon 35 veces. No le dieron chance a nada. 

Su cuerpo habló. Tenía 18 agujeros. Ahora los peritos tienen que establecer cuántos son impactos de entrada y cuántos de salida. De mínima, le pegaron nueve tiros. Los delincuentes no robaron nada. Sólo buscaron matar, sólo buscaron dar un mensaje, y lo hicieron. 

Con el relato de un testigo, y con las imágenes de las cámaras de seguridad de Tropitango, identificaron a quien sería el autor intelectual del crimen. 

El narcotráfico se mueve arriba y abajo. Arriba, con los jefes de los carteles que disfrutan de la vida en countries. Afuera, en crímenes cometido por nada, en los barrios más abandonados, donde la ley que impera es propia.

Temas

Dejá tu comentario