La historia de Patricia Lobo, la ex de uno de los procesados como presunto asesino de la nena, que ahora deberá purgar pena por haber matado a un chico de 14 años.
Lo que faltaba: una testigo del caso Candela, condenada por un asesinato. La historia es así. Patricia Lobo fue esposa de Hugo Bermúdez, detenido actualmente, y sospechado de ser el asesino de Candela Sol Rodríguez. Su declaración en la causa no tuvo mucha relevancia para el fiscal. En cambio, la declaración de la mamá de Lobo, sí. Es que esta mujer admitió que además de su hija, ella también había tenido sexo con "El Orejón", como apodan a Bermúdez.
Dentro de su relato, le contó al fiscal, que Bermúdez practicaba sexo con violencia extrema y que incluso, en varias oportunidades le había apretado el cuello, como simulando un acto de estrangulamiento.
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El fiscal entendió entonces que la mecánica del crimen de Candela era compatible con los actos perversos de Bermúdez. Al día de hoy, "El Orejón", fue procesado dos veces como presunto asesino de la nena.
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La historia no termina acá. Tiempo después de declarar en la causa Candela, Patricia Lobo se convirtió en homicida. Fue en Hurlingham. La mujer atacó a botellazos a un chico de 14 años, y lo terminó matando a puñaladas. Ahora, terminó el juicio. Lobo fue sentenciada a 9 años y medio de cárcel por el delito de homicidio simple.
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El fiscal Hernán Aragón había pedido 11 años. La sentencia la dictó el Tribunal 3 de Morón. Durante el juicio, se ventilaron dos posibles móviles. Por un lado, se mencionó una rivalidad barrial y una pelea callejera. Por el otro, el defensor de Lobo intentó demostrar que se había tratado de un homicidio en estado de emoción violenta, o de lo contrario, un crimen en exceso de la legítima defensa.
Alegó el defensor que Lobo había cometido el homicidio porque la habían atacado a ella primero, y porque el chico de 14 años no paraba de cargarla por su actuación en el caso Candela. Los jueces no le creyeron, y la sentenciaron por homicidio simple.
Pero hay una historia más increíble aún. Un tiempo antes del fallo, la defensa y la fiscalía habían acordado una pena de 8 años y medio en un juicio abreviado. Lobo se opuso al acuerdo y quiso ir a juicio pensando que iba a conseguir una pena menor. Le salió mal. La sentencia lo demuestra.
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