Una vez más, vale la pena decir, que lo que vale en un caso policial, es lo que está en la causa judicial. Una vez más vale la pena agregar que muchos relatos que aparecen en procesos penales terminan siendo falsos, y que, testigo que miente, puede ir preso.
El caso Ángeles ya sumó una primera imputación por falso testimonio. La acusada es Esther. La mujer le había contado a un canal de televisión que el día del crimen de Ángeles había escuchado una fuerte discusión entre el padrastro y la mamá de la chica. Dijo además en esa nota que un funcionario del Ministerio de Seguridad Nacional ofrecía 25 mil pesos de coima a cada vecino para que no contaran la discusión, y de esa manera desalentar la pista intrafamiliar del caso.
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El abogado querellante, Pablo Lanusse, aportó el audio en el juzgado, y el juez, llamó a declarar a todo el edificio para descartar o confirmar la versión. Finalmente, la mujer del audio fue ubicada en el Sur argentino. Primero quedó en claro que a la fecha del crimen de Ángeles no ocupaba ningún departamento del edificio, sino que el 2 A, del que decía ser dueña, estaba en un juicio por una sucesión. Interrogada por el juez, la mujer se contradijo una y mil veces, y se la notificó de la imputación en su contra.
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Nunca quedó en claro por qué mintió. Después se sumó el taxista Leonardo que declaró siete horas ante el juez del caso. Contó que llevó a Mangeri al Ceamse, que el encargado terminó de matar a Ángeles a garrotazos cuando la tenía en una bolsa. Contó una y mil situaciones que incriminaban a Mangeri como autor del homicidio. Incluso se colocó en su relato como la persona que ofició de transporte para que el encargado completara su obra criminal. Pero al día siguiente de su relato, empezaron las dudas y cada minuto que pasa, su relato parece destinado a otro caso de falso testimonio.
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En caso de que esto se confirme, la pregunta es que lleva a los testigos falsos a mentir: ¿delirio, protagonismo, o sembrar pistas falsas para embarrar? Lo grave, por cierto es que varias causas penales e incluso condenas se sostuvieron sobre la base de mentiras, y eso, sin dudas, es grave, muy grave. En este caso, el juez parece dispuesto a decir que el que miente en el caso Ángeles "va en cana, y con eso, no se jode"
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