Estrategia de una madre acusada del peor de los delitos
Lo cierto es que más allá de esta autoincriminación, ambos acusados se negaron a declarar ante el fiscal Carlos Riera.
Habrá que ver si cuando declaran, mantienen ese relato.
La querella sostiene que el crimen lo cometieron tanto la madre como el padrastro por igual. Dijeron que la golpearon a propósito, que no hubo muerte no deseada, y que el motivo del crimen sería que la madre no soportaba que Priscilla no la llamara "mamá".
En el medio, se supo que apenas cometió el crimen, la madre se lo confesó a un amigo pastor, que en vez de declarar, se quedó en el molde, y no dijo nada.
Para cerrar este escenario tétrico, se supo ahora que al momento del descarte del cuerpo en un cochecito de bebé, sus dos hermanitos de 12 y 15 años, participaron de ese maniobra, bajo amenazas con un arma.
Es decir, los chicos, eran conscientes que llevaban el cadáver de su hermanita, directo a un sucio arroyo de Berazategui donde apareció días después. Espantoso por donde se lo mire.
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