Hay casos que quedan tapados por la coyuntura. En plena preparación del cacerolazo del 18A, en Isidro Casanova, asesinaban de forma artera y cruel, a una mujer y su hija, ambas parientes de un policía. Olga Núñez, de 60 años y su hija Viviana Giménez de 35, tuvieron una mínima chance de defensa. No les alcanzó.
Llegaron a tomar con sus manos la cuchilla homicida, pero las mataron igual. A la madre le asestaron 7 puñaladas y a su hija 17. Estaban solas en su casa de Terrada 5500, en Casanova. Viviana vivía con sus hijos de 11 y 18 años en el frente. En el fondo su mamá Olga, y su papá. Allí también pero en la parte superior, vivía Leonardo, policía bonaerense, el hermano de Viviana.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Al momento de la masacre, las mujeres estaban solas en la casa. No había chicos ni hombres. Y eso, el asesino lo sabía. El policía estaba de vacaciones, y su papá trabajando. A los investigadores les llamó tanta saña, tanta crueldad. De la casa faltó plata.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
¿Fue el robo el móvil del doble crimen?, o ¿el robo fue para disfrazar la verdadera motivación?. Del caso se habló poco y nada. Es un típico caso que nace en fecha equivocada. Por eso casi no tuvo difusión.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Un equipo de fiscales intenta saber quien fue el asesino, y porque mató. El calendario hizo que el caso pasara inadvertido. El asesino goza hasta ahora de una doble impunidad: que no se hablé de él, y que no lo detengan.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario