Esteban Solano cometió un pecado: tener una moto para trabajar. Se dedicaba a la mensajería. Había sido el encargado del bar de C5N. Era de noche, apenas pasadas las 20 de lunes.
Solano, apodado "El Ruso" circulaba por pasaje Pallich y French. Esta vez le tocó a él. En dos motos, fue abordado por cuatro delincuentes armados. Lo acribillaron a tiros. Le dispararon 8 veces en total. Un disparo, el mortal, le entró por la nuca y lo mató.
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Los delincuentes arteros, perversos, se sintieron impunes y fugaron con la moto de Solano. Esa moto, iba a ser su perdición.
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Los investigadores siguieron la moto por un sistema de rastreo satelital y la ubicaron. Entonces, allanaron de urgencia un galpón, y se llevaron la sorpresa. Ahí estaba la moto. Ahí estaban dos delincuentes desarmándola. Los dos acusados quedaron presos. Uno tiene 17 años y otro 22. Les secuestraron dos armas, una de calibre 32 y otra, 38.
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A Solano lo mataron con una pistola calibre 9 milímetros. Ante el fiscal de Menores Jorge Venzano, los dos acusados se negaron a declarar. La imputación: homicidio en ocasión de robo. La pena posible: 10 a 25 años de cárcel. La reflexión dolorosa, tremenda de esta historia de horror, la dejó Pini, el hermano del Ruso: "Esta vez nos tocó a nosotros". Tiene razón. Todos los días, el elegido, puede ser cualquiera.
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