Matar, y hacer la Gran Mangeri

Escribe Mauro Szeta

La historia empezó el sábado. Ese día, Argentina Chiesa, de 68 años, apareció asesinada a golpes en su casa de Virrey del Pino. Cuando los policías entraron a la vivienda, en Numancia al 9200, detectaron que la mujer presentaba al menos dos importantes golpes en su cabeza, y además, las hornallas de gas estaban abiertas, en lo que podia tratarse de un plan criminal para hacer volar la casa, y asergurarse la muerte.

A las horas, en el lugar se constituyó personal policial y de la Fiscalía Temática de Homicidios de La Matanza, a cargo de Cristian Yametti.

Entonces, decidieron tomarle declaración a todos los testigos de la causa. Y ahí vino la sorpresa. En la comisaría de Virrey del Pino, y en presencia del secretario de la fiscalía, el nieto de la mujer, un joven de 22 años, soltó la frase que sorprendió a todos:"A mi abuela la maté yo". Acto seguido, el secretario del fiscal, dio por terminada la declaración.

Con la autoincriminación, dejaron preso al nieto. Dos días después, ante el fiscal, en su indagatoria, el nieto, negó su autoincriminación, y denunció apriete policial. Igualito al caso Angeles. Jorge Mangeri, preso por matar a la joven, se autoincriminó ante la fiscal. Luego, asesorado por la defensa, negó todo y denunció apremios.

Que quede claro: la autoincriminación no es una confesión. Es un indicio. Ahora es el turno de sumar más pruebas.

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