Matar, y hacer la Gran Mangeri
Escribe Mauro Szeta
La historia empezó el sábado. Ese día, Argentina Chiesa, de 68 años, apareció asesinada a golpes en su casa de Virrey del Pino. Cuando los policías entraron a la vivienda, en Numancia al 9200, detectaron que la mujer presentaba al menos dos importantes golpes en su cabeza, y además, las hornallas de gas estaban abiertas, en lo que podia tratarse de un plan criminal para hacer volar la casa, y asergurarse la muerte.
Con la autoincriminación, dejaron preso al nieto. Dos días después, ante el fiscal, en su indagatoria, el nieto, negó su autoincriminación, y denunció apriete policial. Igualito al caso Angeles. Jorge Mangeri, preso por matar a la joven, se autoincriminó ante la fiscal. Luego, asesorado por la defensa, negó todo y denunció apremios.
Que quede claro: la autoincriminación no es una confesión. Es un indicio. Ahora es el turno de sumar más pruebas.
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