Nerea escapó del horror y dio una pista clave
Escribe Mauro Szeta
El testimonio de Nerea fue dramática. Su padre la violó a los 11 años. Luego la vendieron a una red de trata de personas. Y como si fuera poco, quedó embarazada de un cliente. Ahora lucha por recuperar a su hija robada.
La vendieron como si se tratase de un pedazo de carne. La sellaron para identificar a qué red pertenecía.
En las últimas horas, y por los dichos de Nerea, la jueza de Paraná Marina Barbagelata reactivó la causa Aguirre.
Nerea detalló que la última vez que vio a Fernanda fue cuando ésta tuvo un bebé mientras se hallaba cautiva en un prostíbulo de San Luis, y que, tras el parto, no volvió a saber de ella.
Nerea detalló que la última vez que vio a Fernanda fue cuando ésta tuvo un bebé mientras se hallaba cautiva en un prostíbulo de San Luis, y que, tras el parto, no volvió a saber de ella.
"La causa que se tramita en el Juzgado tiene por objeto dar con el paradero de Fernanda Aguirre y, aunque este delito ya fue juzgado y hay una persona presa, dado que el cuerpo no fue encontrado, la justicia sigue investigando para dar con su paradero", explicó la jueza.
Por datos sobre el secuestro de Fernanda Aguirre, cometido el 25 de julio de 2004, en San Benito, cerca de Paraná, el ministerio de Justicia de la Nación elevó en abril del año pasado a 150.000 pesos la recompensa.El secuestro se cometió alrededor de las 16 de ese día, mientras la adolescente caminaba hacia su casa, y los captores llamaron luego a su familia para pedir 2.000 pesos de rescate.
El principal sospechoso fue Miguel Angel Lencina, un hombre que al momento del hecho gozaba de una salida laboral de la cárcel de Concepción del Uruguay, donde purgaba una pena por el asesinato de una mujer.
Lencina fue detenido y pocos días después, el 6 de agosto de ese año, apareció ahorcado en la celda de la comisaría 5ta. de Paraná, donde permanecía alojado.
La viuda del principal sospechoso, Mirta Chávez, fue condenada en 2007 a 17 años de cárcel, acusada de haber sido quien se comunicó telefónicamente con la familia Aguirre para pedir el rescate.
Sin embargo, durante la investigación policial y el juicio nunca los pesquisas pudieron determinar cuál fue el destino de la adolescente.
Quien durante años siguió todas las pistas posibles para hallar a Fernanda, fue su madre, María Inés Cabrol, hasta que en mayo de 2010 murió en una clínica de Buenos Aires a causa de una enfermedad terminal.
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