Otra masacre narco, y van...

Escribe Mauro Szeta

Una masacre de la que nadie habla. El caso pasó inadvertido, y quedó tapado por el crimen de Araceli Ramos. Fue el viernes a la madrugada. Los muertos fueron cinco. Una verdadera masacre, a sangre fría. La sospecha es que se trató de un ajuste de cuentas mafioso, vinculado al narcotráfico.

Todo pasó en un pool de la manzana 9 de la villa 1-11-14. Dos sicarios entraron decididos a todo. En el local, había cinco hombres y dos mujeres. Las mujeres se tiraron cuerpo a tierra, y se salvaron. Los hombres, no. Fueron acribillados. Todos murieron camino al hospital. Los sicarios escaparon sin robar nada.

La investigación quedó a cargo de la fiscalía de Pompeya y de la Gendarmería Nacional. De arranque se determinó que dos de los asesinados, de nacionalidad paraguaya, eran investigados por narcotráfico. Por eso, se presume que la masacre podría ser un vuelto mafioso por la pelea por el negocio "narco".

Ni bien se conoció la noticia de la masacre ocurrida el viernes, vino a la mente otra masacre similar ocurrida en el Bajo Flores, en 2005. Ese caso se conoció como "La Masacre del Señor de los Milagros". Allí, cinco personas fueron ejecutadas y asesinadas a balazos. Por uno de esos crímenes, fue condenado a 18 años de prisión ujn narco peruano apodado "Ruti". Para la época, el negocio narco en la villa era el tráfico de cocaína peruana. Caídos en desgracia los capos narcos de esos grupos, la pelea por el territorio narco en la villa empezó a dirimirse entre narcos argentinos y paraguayos. Se dejó de hablar sólo de cocaína, y se empezó a hablar de marihuana.

Pasaron ocho años, y la guerra narco sigue igual. Cambiaron algunos actores. No cambiaron los rituales ni la forma de matar en un negocio "oscuro, temerario y millonario".

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