La noticia indigna, irrita, enoja. Otra vez, un violador y asesino detenido por matar, cuando en realidad tenía que estar preso.
En
este caso, la víctima fue Yasmine Chacoma, de 11 años. En setiembre, la
atacaron, violaron y estrangularon a la salida de un supermercado en
Comodoro Rivadavia.
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El asesino dejó su ADN en la víctima y eso fue medular para
identificarlo. Por suerte, en Comodoro, contaban con un banco genético.
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Entonces,
cargaron el ADN del criminal y determinaron que se trataba de la misma
persona que en 2005, había abusado de dos adolescentes varones. Por ese
caso, al delincuente sexual, de apellido, Paillalaf, lo habían
sentenciado a 9 años de prisión.
Pero como pasa, casi siempre. Cumplió determinado monto de la
pena y pidió una salida transitoria. Y el juez Fabio Monti, se la dio, y
el preso no volvió. Y libre, violó, y también mató.
Ahor, lo detuvieron otra vez: el delito, homicidio críminis causa, castigado con perpetua.
El juez que lo liberó pudo decir que no, y prefirió decir que
sí. Con ese sí, el violador, sumó más cargos a su vida criminal, ni más,
ni menos, matar a una nena. Sin perdón.
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